Ramón Martínez Ocaranza: “no puedo callar, siendo poeta”

Ramón Martínez Ocaranza

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Esta poesía, señoras y señores,
no la dictó el lenguaje de las flores.
La dictó el corazón despedazado
por tantas injusticias que ha palpado.
Hay tanto hijo de puta en el planeta,
que no puedo callar, siendo poeta.
Éste es, por hoy, señores, mi destino:
llamarle pan al pan y al vino, vino.
Allá… los que no entienden el lenguaje
del calzón blanco y no del fino traje.


De las esquinas de los círculos

Los metales
quebraron las esquinas de los círculos
para que las culebras
se llenaran de amor.

Pero los trenes
caminan por el aire
cuando mejor sería llenar el tiempo
de lirios
y
relojes.

Hay una fecha oscura
en mi memoria
con duros
testimonios.

El mar penetra límites de piedra.
La convicción del ser asesinado.
Estaba en la taberna.
Llegaron las gorgonas desatadas.
En una barca se mató la vida.
Y cuando mi destino
perfeccionó los signos de la muerte.


Poemas salomónicos

6
Yo que di por perdido lo ganado,
como di por ganado lo perdido,
ruedo sobre mi círculo de olvido,
como si fuera círculo olvidado.

Lo que yo tuve, todo fue prestado,
y por prestado, ya me lo han pedido.
Yo no debí jamás haber nacido;
porque hasta de nacer me han acusado.

Que ya nadie recuerde mi osadía,
de haber perdido lo que más quería,
como un caracol sobre la arena.

Mi vida se redujo a pocas cosas:
a ver el mar y a cultivar las rosas.
Y por tan pocas cosas, tanta pena.


Ramón Martínez Ocaranza (Jiquilpan 1915 – Morelia 1982). Poeta michoacano. Entre sus principales obras están: Al pan pan y al vino vino (1943), Elegía de los triángulos (1974), Patología del ser (1981), Elegías en la muerte de Pablo Neruda (1977).

*Imagen de portada: Tomadas de redes sociales.

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