A la marcha con Orgullo

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Una ola de más de dos mil personas llenó la Avenida Madero de un arcoíris que iluminó la ciudad cerca de las seis de la tarde. Con el rostro pintado, banderas ondeantes y mucho orgullo, se llevó la 13 marcha LGBTTTIQ+. Parejas de jóvenes, adultos y familias se congregaron en la Plaza Morelos para avanzar al Centro Histórico, algunos marcharon por primera vez entre miradas nerviosas y manos sudorosas, otros con la emoción a tope.

Cada color llevó su lucha: Rojo, en favor de las familias diversas;  Naranja, por la salud integral, quienes portaron una corona conformada por cajas de medicamentos vacíos que rodeaba una pancarta con la consigna: “Ni una vida menos por falta de medicamentos”, esto en relación a una de las alarmas que se prendieron por todo el país sobre el desabasto y falta de distribución del medicamento contra el VIH; Amarillo, contra la violencia y discriminación; Verde, uno de los contingentes más robusto, portó pancartas en contra la homofobia y la discriminación, sus consignas iban por la seguridad y justicia. También se sumó el color rosa, que era conformado por varios funcionarios de distintas dependencias de gobierno y el IEM quienes encabezaban la marcha.

“La situación no es la misma para todos los que marchan, para muchos significa que no estamos solos, somos muchos y somos también muchos cuerpos”, compartió para el-artefacto Adriana C., en medio del furor de la marcha.

Algunos morelianos sacaron el rosario para persignarse al ver los cuerpos voluptuosos en los carros alegóricos y el baile sensual que puso a prueba el equilibrio del tacón. “Eso está de sobra, para qué se exhiben así”, era parte de la afrenta que se llevaba a cabo en el cotilleo de las banquetas, “qué cuerpo se exhibe en público y en lo privado”, “porqué se exhibe, qué finalidad tiene”, unos se pronunciaban a favor, otros en contra, algunos se persignaban y otros saludaban los carros alegóricos mientras filmaban con sus celulares, eran las dos caras de la moneda.

“A mí no me molesta que vayan en los carros, en muchos de esos bares unos salimos del closet, es más, creo que uno de los carros debería llevar a los que fueron una mano aliada y nos brindaron consejo hace años cuando era todavía más difícil salir del closet, así los jóvenes saben más de la lucha para que hoy seamos tantos en esta marcha”, expresó Arturo M. de 40 años.

“A la mejor muchos vienen por moda, otros acaban de salir del closet, las banderitas cuestan 100 pesos y hay vendedores astutos, pero hay más cosas, es aparecer en el espacio público que nos vean y pedir un alto a la discriminación, también es fiesta porque hay que celebrar lo que hemos ganado, que no ha sido mucho. Traer tacones no te hace ser menos respetable, es otra forma de asumir el cuerpo. También se llevan pancartas con exigencias, claro que hay fiesta y esa fiesta incomoda, también es protesta”, afirmó Guillermo P. de 35 años mientras avanzan sobre la Avenida Madero.

Al término de la marcha se congregaron en la Plaza de Armas, donde se pronunciaron para exigir un alto a los crímenes de odio contra la comunidad LGBTTTIQ+ , despidos laborales por homofobia, casos de transfobia, no a la discriminación en el sector salud, educación con libros de textos sobre la diversidad sexual y respeto a los derechos humanos.

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