¡Al teatro no me lo toques, eh!

Caliche Caroma

Varios críticos, actores y directores morguelianos están ofendidos porque una intrusa atacó el nido en donde el gremio regurgitaba sus apreciaciones para deleite de los unos y los otros. Avelina Lésper ha escrito sobre “La Orestíada”, la versión de Robert Icke con dirección de Lorena Maza fue destrozada por este ser del demonio. ¡Qué falta de respeto para el teatro!

Son los especialistas (críticos con credenciales) quienes más se rasgaron las vestiduras, ¿cómo es posible que alguien que no sabe nada de teatro escriba sobre él? Un atrevimiento imperdonable, así se resume el dolor de los afectados por las líneas de la controvertida columnista del diario Milenio. Mucha gente va al teatro y no es especialista. Mucha gente va al teatro y escribe sobre el teatro y no es especialista. Mucha gente va al teatro escribe sobre el teatro y no le gusta lo que vio y escribe sobre ello sin ser especialista. ¡Habrá que tener más cuidado con quien dejan entrar a las funciones!

La tragedia que Esquilo hizo famosa hace algunos ayeres ha sido mancillada por Maza, según Lésper: “el asunto es que con un texto traicionado la tragedia se degrada en nota roja”. En fin, la Lésper siendo la Lésper, pero ahora sobre lo teatral, terreno ignoto para la mujer de la escala de grises por antonomasia. Esta obra se presentó en fechas recientes dentro de El Galeón, espacio chilango muy cerca del Auditorio Nacional. El remate, y no precisamente de precios: “Los clásicos adaptados pueden ser muy certeros porque su poesía y filosofía son intemporales; aquí el texto aniquila a la poesía”.

Lo que resulta gracioso, tragicómico, es la reacción de la comunidad teatral morgueliana. Los locales critican la forma de criticar de Avelina, pero ellos mismos son más fundamentalistas que la propia Lésper. Descalifican su persona y rasgos físicos (ad hominem), injurian su participación como columnista en Milenio (Post hoc), atacan el supuesto desconocimiento del tema (referencia insuficiente). Incluso la llaman imbécil, así de duro les pegó “la calors”.

No sé, a mí me da mucha curiosidad Avelina Lésper, principalmente porque ha cimbrado el mundillo de las artes visuales, ¿será por los débiles cimientos en los que éste se sostiene? Sin tanto esfuerzo, provoca la furia de los dioses y las vacas sagradas. Y ahora los teatreros están encabritados, “socava nuestro trabajo de críticos y el gran esfuerzo que hemos hecho”, parafraseo del lloriqueo uno de los afectados. Pobres, no se les ha ocurrido mejorar en lo general, sólo le dan fama a quien de por sí ya la tiene. 

Ahora hay que rezar para que Avelina no escriba sobre música, cine o danza, dios nos libre, ¿qué van a decir en provincia?

Liga:

https://www.milenio.com/cultura/laberinto/la-orestiada-por-avelina-lesper

3 comentarios en “¡Al teatro no me lo toques, eh!

  • el 4 julio, 2019 a las 9:15 am
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    Chale, Carlos… Las cosas se dicen mejor cuando son a la cara, así que aquí estoy. Yo, Said Soberanes, soy el escandalizado con que Avelina Lésper se ponga a escribir cosas sobre teatro — Soy el “crítico con credenciales” que señala que es una VERGÜENZA lo que escribe y cómo escribe Avelina y no un “atrevimiento imperdonable” –. Y expliqué en esa publicación de FB qué me escandaliza y por qué me escandaliza, lo repito aquí.

    Avelina es una crítica pagada por diferentes medios, ella tiene prioridad, ella es una autoridad con credenciales, como de manera indirecta y ácida te refieres a mí que sólo soy un tipo que escribe sobre lo que ve en el teatro sin que NADIE le pague lo que escribe, ya sabes, uno de esos cualquiera que nombras en tu segundo párrafo. — Qué bien que sepas que es un ad hominem porque así te puedo decir que me estás aplicando uno. — Quizá no lo sepas, pero no es la primera vez que hace crítica del teatro, ya lo había hecho en el programa de dispara Margot, dispara y ya me había reído de lo vergonzoso que es su forma de argumentar en el espacio público en https://unpublicoparaelteatro.wordpress.com/2017/12/28/echando-el-chisme-con-ave-y-horacio/

    Ahora, para mostrar el tipo de argumento de doña Ave, señalas 2 citas, ambas muestran que avecita ve en el teatro un heredero de la literatura, y que ella, como la crítica consagrada y no el idiota que sigues en FB (dígase yo), está haciendo que la gente siga pensando que el teatro es algo sagrado y maravilloso y digno y elevado que se parece más a leer que a convivir con la gente que está ahí. Y creí que lo habías experimentado en L’ate, el teatro es convivencia, el “peor lugar” es el mejor lugar para la convivencia con el escenario decías ahí… El teatro no es un resumen del texto dramático.

    Es decir, Avelina funda su argumento — y que sea evidente que no estoy hablando de opinión, que cada quién puede tener la suya y publicarla, pero sus argumentos son los debatibles — en que la obra no se parece a otras obras. Y eso ya lo sabíamos. Lo que su trabajo no dice es qué vio, cómo fueron las actuaciones (más allá de si el texto era feo), cuál era la intención de la autora, cuál fue la reacción del público, qué quería lograr la obra y qué logró. Me hubiera imaginado que como periodista reconocerías que eso son criterios necesarios en un trabajo de comunicación y debate de las artes, que Avelina no tiene.

    Que alguien, en un espacio público y pagado, lo use para hacer comentarios vindicativos y maliciosos sin informar a su público de lo que vio, y sólo entretenerlo con violencia y comentarios sarcásticos (para conservar en su lata de conservas la idea de que el teatro es una transcripción de los textos dramáticos al escenario) es una vergüenza para los que estamos haciendo uso de ese espacio público, aunque no nos paguen y nada nos “consagre” como críticos.

    La señora no es una persona que argumente con razones sino con impulsos maliciosos en un tono ácido para legitimarle en el espacio público y de paso deslegitimar a los otros. Eso es lo vergonzoso, y no el hombre de paja que te andas construyendo en este texto.

    Ahora, sólo por un asunto particular y vindicativo conmigo vienes a burlarte de mí en esta publicación, porque ni siquiera te posicionas respecto al tema. ¿La forma de escribir de Avelina es pertinente para hablar de las artes? Y yo digo que no, que burlarte de la gente no es hacer crítica ni periodismo, que reírte de los “lloriqueos” de quien anda haciendo cosas es poco profesional y debería ser señalado públicamente como una vergüenza a quienes hacemos uso de estos espacios.

    Pero si esto calma tu nervio, considera que yo nomás soy la tía socorrito que va al teatro a aplaudirle a la gente que quiere y que ve triunfando, a veces escribo de eso, pero me importa más la gente que tener razón, y lo que hace la gente que decirle cómo pudo hacerlo mejor.

    Por otro lado, no soy todo eso que has dicho de mí, para burlarte, claro, pero bien que me dijiste crítico consagrado, gracias por la flor. Pero nada me consagra, nada me dignifica, no soy sino un vato que a veces ve teatro, no te apures, no soy tan importante como para que no me nombres públicamente, no tengo forma de tomar venganza.

    A la gente de la página les expreso mi desencanto por su trabajo, porque este tipo de publicaciones son click bait, construidas por un interés vindicativo, socarrón sin interés por el diálogo porque, como ya señalé arriba: No me nombra, sólo se burla de una publicación de FB que hice sin darme la oportunidad de responder.

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    • el 4 julio, 2019 a las 11:57 am
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      Para ponerse el saco, lo haces como sastre, querido Said. Es cierto que leí tu publicación en FB, también la de Gunnary y otras personas. No puse sus nombres porque no son figuras públicas (¿o sí?). El texto responde más a los comentarios de sus publicaciones, comentarios que me parecieron extremistas (en algún punto alguien la llama “imbécil”, le pregunté a Gunnary si no había empatía como morras), pasadas de lanza, es a estas muestras de odio (comunes en las redes) de las que hablo y no tanto de ustedes dos, ofendidos de rebote. Lo digo con sinceridad, ambos dos, Gunnary y tú, fueron los últimos en quien pensé.

      Me gusta que te sientas, porque te lo mereces, te leo, El Crítico de teatro en Morguelia, pero hay otros que ostentan ese título y hacia ellos van los dardos de mi atrevimiento. Te pido disculpas si te ofendí, pero no retiro ni una coma de estos párrafos.

      Luego, reviso este comentario/respuesta a la destructiva “notita” que se atrevieron a publicar nuestras amigas de El-artefacto y no encuentro por ningún lado la parte donde escribo que es la primera vez que Avelina critica teatro. Claro que sé que ha hecho otras apreciaciones sobre el arte de reír y llorar (https://www.youtube.com/watch?v=dF2zlmbfo8I), aunque no lo creas, me gusta informarme, sé que aparece en diferentes programas, etc. Como le contesté a Gunnary vía mensaje privado, te lo digo a ti, estos desplantes sólo la hacen más famosa; pero lo increíble es que salga una nota sobre una crítica de una obra que no hemos visto casi ninguno de los que participamos en esta controversia. Avelina me da risa, por cierto.

      Muy fea tu palabra compuesta anglosajona de “click bait”, ¿neta?, revisa lo que escribo, tampoco es la primera vez que alguien pide mi cabeza, o no lo revises, no quiero sacarte más de onda. O sí. Demanda al medio, o no sé qué se hace en estos casos, nada más no me vayas a golpear, aunque creo pasando los renglones tu furia se aminora: “no soy tan importante como para que no me nombres públicamente, no tengo forma de tomar venganza”. No la venganza, sí la desquintanza.

      Said, yo sí te agradezco tus palabras. Insisto que no es a ti al que va dirigido “todo” el texto, participas de él, pero no es para tanto. Siempre tuyo, Caliche “Gordito” Caroma.

      Posdata: No les digas a las morras qué publicar y qué no, no manches tus manteles.

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  • el 4 julio, 2019 a las 12:49 pm
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    No pido tu cabeza, pero sí me parece poco profesional lo que hiciste en esta nota.

    Esta posterior apertura al diálogo es la que sí agradezco, celebro y disfruto de ti, pero mi discusión radica en que sí me mencionas en la publicación, incluso hablas de mis “lloriqueos” cuando señalas “<>, parafraseo del lloriqueo uno de los afectados. [ahí es donde va un link a la referencia por si no es claro mi reclamo]” y lo que le digo a la gente de este espacio es que no referir a las fuentes es más de esa actitud pública de golpear gente para legitimarse, porque la nota se completa cuando abres el diálogo, y en cambio esta risa pública sin remitentes concretos contra los teatreros lloricas: eso es click bait (y si se lastima el español usando palabras en inglés pues que me pasen la cuenta).

    Y yo agarré mi parte, ya sé que no iba TODA contra mí (que vulgar sonó eso), pero respondo porque sí me parece vergonzoso cómo se hace uso del diálogo por parte de Avelina y defenderé esa postura un rato más, y que la defiendas no lo entiendo.

    Por cierto, ya que estamos en esto de ir suavizando, la de L’ate me pareció una nota tan hermosa que no pude escribir algo que aportase algo mejor que tus comentarios sobre la obra. Jamás pediría tu cabeza, nomás pido que le pongas nombre a quienes criticas, porque eso de “ELLOS, los que lloran” no sé si sirve para algo más que burlarse.

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