Azúcar para Radio Nicolaita

Caliche Caroma

Suena mejor cuadragésimo tercer aniversario que 43 años de vida, sobre todo si tomamos en cuenta la carga funesta que el número cardinal ha adquirido desde el 26 de septiembre de 2014. En fin, el área verde de Radio Nicolaita se llenó de jazz latino el jueves nueve de mayo, Ciudad Universitaria vibró con la percusión, batería, bajo, piano y la excelente orquesta de la Big Band de Bellas Artes. Un concierto de casi tres horas para celebrar las ondas hertzianas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

La celebración musical reunió a la crema, nata y queso de la cultura michoacana, exagero quizá, pero sí, llegaron artistas de todas las disciplinas: músicos, bailarines, teatreros, pintores, escritores, payasitos de la tele, radioescuchas y uno que otro vecino que iba por el pan y se quedó por lo bueno del cóctel auditivo. La directora de Radio Nicolaita corría de un lado a otro, recibía a los invitados, subía al templete para hacerla de maestra de ceremonias, les indicaba a los incontinentes donde se encontraba el baño, en fin, una verdadera anfitriona y una melómana como pocas.

Comenzó la Big Band que dirige el también músico del Buki, Julio Espinosa, que lucía un saco apretadito digno de la ocasión; apenas terminó el segundo tema de la orquesta univesitaria, cuando la banda de Héctor Infanzón subió al escenario para compartir notas con los músicos locales. Al principio tuvieron problemas con el audio, situación que no disminuyó los ánimos, rápidamente los técnicos acudieron al rescate y todo quedó en un pequeño tiiiiii en los oídos presentes. La noche llegó tarde, se sentó y escuchó atenta. 

Pocas veces, y de verdad son pocas, los artistas foráneos le brindan reconocimiento al talento de casa, gran ser humano es el oriundo del Arenal, pues los solitas de la Big Band simplemente se lucieron al lado del buen Héctor Infanzón. Especial reconocimiento a Mónica Orozco en la trompeta y el trombón de Max Miguel Jiménez Guzmán, los dos dejaron los pulmones y todo el pecho en sus participaciones, se acercaron como pudieron a los pocos micrófonos que había para toda la banda, y lo hicieron con pasión, tanto que Mónica, casi al final del concierto, ya se iba y el maestro Infanzón le pidió que se quedara. Cuando el pianista agradeció a saxofones, trompetas, trombones, olvidó al único clarinete que estaba ahí, por eso lo recordamos hoy aquí, saludos, Lalo.

República Dominicana tiene a Michel Camilo y nosotros a Héctor Infanzón, tremendo flow tiene este pianista, en su sitio oficial (www.hectorinfanzon.com) se lee que tocó en agrupaciones salseras como Poder Antillano, Recuerdos del Son y Banco del Ruido, y es que todos los temas que tocó en los jardines de Radio Nicolaita estuvieron llenos de negritud, ¡azúcar, mi negro! Quizá el momento más memorable fue cuando un pequeño de menos de dos años se paró y caminó hasta el escenario para bailar al ritmo del cuarteto que descargaba una y otra vez, como los verdaderos dioses del sabor.

Enrique Nativitas, en la batería; Marcos Milagres, en el bajo; y Luis Gómez, percusión, fueron los músicos que no sólo acompañaron a Héctor, vibraron con él y sonreían, sí, las miradas cómplices entre ellos, con la sonrisa sincera (yo te doy mi mano franca…), confirma que este cuarteto ama lo que hace, ¡porque la música tiene un plan!, ya lo dijo Jacques Attali y ayer se materializó en la capital michoacana.

¡Albricias! Se lució Yazmín David, directora de Radio Nicolaita, en esta celebración del casi medio siglo de vida. Y por supuesto, felicidades al gran equipo que conforma esta radiodifusora que, con sus claroscuros, son de lo mejor que hay en Michoacán, larga vida a la radio universitaria, que música de las esferas que suena al ritmo de guaguancó los abrace hoy y siempre, amén al jazz.

Palabras a propósito de Radio Nicolaita


He sido inquilino de esta casa durante 30 años de los 43 que tiene, sus puertas y ventanas representan esa posibilidad de mirar y recorrer caminos que la validen como refugio de la voz y la imaginación de una manera incluyente, diversa, tolerante y democrática, es decir, una verdadera alternativa funcional, está en camino de serlo… sólo hay que usar las llaves correctas”.

Juan Carlos Trejo


Actualmente está adquiriendo la personalidad que le hacía falta”.

José Luis Rodríguez Ávalos



Hablamos entonces de una emisora sin producción propia, sin identidad y sin objetivos definidos, pero que renueva sus posibilidades de consolidación gracias a la nueva dirección a cargo de Yazmín David, que, a pesar de las limitaciones y las reticencias internas, mantiene el propósito mediante las expectativas renovadas de darle forma a este proyecto, 45 años después”.

Manolo Espinosa Ayala

Muchísimas gracias a mis compañeros de la radio y la Universidad que se sumaron a esta utopía llena de emoción y amor. Gracias al querido maestro Héctor Infanzón, quien en buena medida posibilitó que sucediera este acto de comunión y solidaridad en tiempos de crisis y de frágil esperanza colectiva. Agradecida por su calidad humana y su gesto, al igual que el de sus extraordinarios músicos, con los jóvenes estudiantes de la Facultad de Bellas Artes. Infinitas gracias a la audiencia y a este noble medio de comunicación al servicio de su comunidad universitaria y social. Gran reto, entrañable experiencia en estos 90 días de trabajo. ¡Felicidades a la radio universitaria en Michoacán! Una vez más, la música se impuso, soñar no cuesta, pero si se materializa, la felicidad toma un profundo sentido”.

Yazmín David Parra

Un comentario sobre “Azúcar para Radio Nicolaita

  • el 10 mayo, 2019 a las 4:01 pm
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    Si se contabiliza el tiempo desde que comenzó el proyecto de Radio Nicolaita tendría entonces 53 años, porque fue en 1966 cuando comenzamos a planearla junto con la antigua FIMEQ, sobre todo Ingeniería Eléctrica, y la Dirección de Difusión Cultural con el Lic. Luis Salinas Juárez. Pero normalmente se contabiliza desde la primera vez que se encendió el equipo la etapa de pruebas, a menos que hubiese existido una inauguración oficial, que Radio Nicolaita no tuvo; el Ing. Manuel Espinoza, que fue quien la instaló, no recuerda la fecha en que la encendió por primera vez, pero quizá fue en mayo o junio de 1975, pues comenzó a instalarla en marzo de ese año.

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