“Como madre, quiero una verdad”: Rebeca Alfaro

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Mientras algunas madres disfrutan de un día de asueto y de celebración, hay otras que se levantaron para participar en la VIII Marcha de la Dignidad Nacional, manifestación de “Madres buscando a sus hijos, hijas” con la exigencia de verdad y justicia.

La concentración se dio la mañana de este jueves 10 de mayo, Día de las Madres, a las afueras de la 21 Zona Militar. La manifestación convocada por el Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas en México, “Alzando Voces” (COFADDEM), incluía una movilización que comenzó poco después de las 10:00 hrs. con dirección al primer cuadro de la ciudad de Morelia.

Recorrida la ruta el contingente se concentraron a la altura de Palacio Legislativo donde se efectuó un acto por los “más de 40 mil hijos e hijas desparecidas”, desde donde se lanzó la exigencia de verdad y justicia.

Los hechos se registran en un contexto de particular violencia en el estado de Michoacán, donde actualmente se desarrolla la V Caravana de Búsqueda de Desaparecidos “Buscando Encontraremos”, cuyos integrantes encontraron en días pasados 43 restos óseos en una fosa clandestina en una localidad del municipio de Aquila.

“Por lógica, ahí está la verdad”

Rebeca Alfaro Madrigal participó en esta marcha porque desde hace casi seis años busca a su hijo, Daniel Ramos Alfaro, desaparecido en la comunidad de Betania, municipio de Uruapan, mientras se desempeñaba como asistente educativo. Un miércoles 2 de octubre salió a las 16:00 hrs. rumbo a Nuevo San Martín por cuestiones laborales sin que nadie lo acompañara (“cosa muy rara”, dice Rebeca), pero ya nunca se supo de él.

Había salido de su casa en Uruapan el lunes 30 de septiembre a las 6 de la mañana para cumplir con su semana laboral, con la intención de regresar el viernes 4 de octubre: “El sábado ya había rumores de que no hallaban sus maletas y el domingo supe ya la realidad, estaba activo su celular, le marcamos pero nunca contestó las llamadas”.

Desde entonces ha estado buscando la verdad de lo que le sucedió a su hijo pero hasta el momento no hay sentencias ni detenidos, “ni siquiera una línea de investigación clara”. “Casualmente, el día que salió de Betania llegó a la comunidad una cuadrilla de militares. Todos dicen que él platicó con ellos. Hace nueve meses, casi un año, negaron los militares que hubieran estado ahí, que hubieran platicado con él, hasta después de que estuvimos pregunte y pregunte, dos o tres militares dicen que si lo vieron y se acuerdan de él”.

Daniel es el más pequeño de los cinco hijos de Rebeca, ahora viuda, pues su marido falleció de un alcoholismo que se fue agravando luego de la desaparición. “Era el único soltero, el único que vivía conmigo en casa”, dice Rebeca sobre su hijo.

Pese al apoyo que han recibido por parte de la Comisión Mexicana en Pro y Defensa de los Derechos Humanos en la Ciudad de México, así como de la participación de la otrora PGR y de los interrogatorios que han hecho, aún no tiene una respuesta: “Por lógica ahí está la verdad, pero no sé qué puedan hacer para sacarles a los habitantes de Betania esa verdad. Ellos saben. Se nota en su mirada. ¿Cómo se va a perder una persona así nada más? ¿Estarán amenazados? No sabemos”.

A manera de conclusión, Rebeca dice que, como madre, quiere una verdad: “Marchamos porque buscamos a nuestros hijos. Yo quiero verdad y justicia para los que le hicieron daño a Daniel”.

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