Constantino Cavafis: Como sólo los valientes beben del placer

Constantino Cavafis

Una noche
(1907)

La habitación era barata y sórdida,
escondida en los altos de una taberna equivocada.
Desde la ventana se veía la calle sucia y estrecha.
Desde abajo llegaban las voces de los obreros
jugando cartas y divirtiéndose.
Y allí, en la usada y ordinaria cama,
tuve el cuerpo del amor,
me embriagué con los rojos y voluptuosos labios.
Y ahora, cuando lo escribió después de tantos años,
solo en la casa, me embriagan otra vez.

………

Días de 1908
(1932)

Aquel año estaba sin trabajo;
y malvivía del juego de las cartas,
de los dados y los préstamos.

En una papelería le habían ofrecido
un empleo de cien pesos al mes.
Pero lo rechazó. No era un sueldo para él,
joven bien educado y con veinticinco años.

Apenas si ganaba dos o tres pesos diarios.
De los naipes y los dados, ¿qué podía obtener
un muchacho como él, en cafés de mala muerte,
así jugara con astucia o eligiera los mas tontos?
Y aun cuando mucho prestara, rara vez tenía un peso.

Con frecuencia iba a la playa. Su traje era siempre el
mismo
uno color de canela, ya muy descolorido.

¡Oh días del verano de mil novecientos ocho!
de vuestro recuerdo, por obra de arte,
se ha borrado aquel traje.
Ahora lo evoco mientras se lo quitaba
y lo arrojaba lejos junto a su pobre ropa interior.
Y quedaba desnudo, íntegramente bello.
Sus cabellos revueltos,
Sus glúteos y brazos y piernas doradas por el sol
en aquellas mañana de baños en la playa.

…….

En la mesa vecina
(1918)

Tendrá veintitrés años,
sin embargo, que seguro estoy hace veintidós
gocé este mismo cuerpo.

No es que me excite mucho.
Hace solo unos minutos entré al casino,
no he tenido tiempo de beber mucho.
Yo he gozado ese cuerpo;
si no recuerdo dónde, eso no importa.

Ahora, cuando se sienta a la mesa,
reconozco cada movimiento, y bajo sus ropas,
veo de nuevo los miembros que amé, desnudos.

…….

Recuerda cuerpo
(1916)


Recuerda cuerpo no sólo fuiste amado,
no sólo en que lechos estuviste,
sino también aquellos deseos
que brillaban en los ojos
y temblaban en la voz
y que hizo vanos
algún obstáculo del destino.
Hoy, que son polvo del pasado,
parece como si los hubieses satisfecho
-Cómo ardían, recuerda, en los ojos que te contemplaban,
cómo temblaban por ti en la voz, recuerda cuerpo-.

……

Mucho he mirado
(1911)

Tanto he mirado la belleza
que mi visión vive en ella.

Líneas del cuerpo, labios rojos,
sensualez brazos,
cabellos copiados de las estatuas griegas,
bellos, aún despeinados,
cayendo un poco en las frentes blancas.
Rostros del amor,
como mi poesía los deseaba en las noches de mi
juventud, encontrados, en secreto, en mis noches.


Constantino Cavafis (Alejandría, Egipto 1863 – 1933), poeta, periodista y funcionario griego. Considerado uno de los poetas griegos más importante de los último dos mil años con grandes poemas como “Esperando a los bárbaros”, “El Dios abandona a Antonio”, “Itáca” y sus poemas homoeróticos.

*Imagen de cabecera: Mediodía de Henry Scott Tuke

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