Cuidar el ambiente es cuidarnos

Jesús Alveano H.

El pasado día 3, fue el Día Mundial de la Bicicleta, instituido por la O.N.U. en abril de 2018. Por otra parte, este 5 de junio, tuvo lugar el Día Mundial del Medio Ambiente, también organizado por la Liga de las Naciones. Todo ello puede ser motivo de reflexión.

Ambos eventos, son estímulos para mover a ciudadanos, organizaciones y países, sin distingo de género, creencias,  posiciones políticas, ni inclinaciones ideológicas, a una enérgica toma de consciencia sobre el planeta y sus vicisitudes, que son simultáneamente las de la especie humana.

Todo mundo puede pensar global y actuar local; lo que uno come, viste, el hogar donde habita, la forma de movilizarse, de estudiar, trabajar, convivir y hasta de usar el tiempo libre, estas opciones de vida ofrecen alternativas de mejor calidad ecológica. En otras palabras, actuar local es privilegiar las compras regionales, de esta manera se crean empleos; se crea riqueza para el país; se invierten menos recursos económicos y ecológicos; en suma, se favorece globalmente a la Tierra,  se llama comercio justo, en beneficio de los connacionales.

Por ejemplo, consumir alimentos de cosecha local o regional, naturales en lugar de enlatados, ofrece las ventajas de mayor frescura y de una menor huella de carbono, al reducir su transporte y almacenamiento.

La ropa confeccionada por manos nacionales, además de lo anterior, permite la creación y mantenimientos de empleos, de riqueza que se regenera, con lo que el mercado interno, también se vigoriza.

Un empleo cercano, también puede contribuir a un desarrollo personal y social; del mismo modo, posibilita la hechura del tejido social, tan necesario para la convivencia y la solidaridad.

El desplazamiento, de la casa al trabajo, a la escuela, al mercado, a la clínica, de visita a la familia y al deporte, no tienen por qué dañar los pulmones ni el estado de salud propio y de los demás. Lo que se precisa es pensar colectivamente, en equipo, al elegir ir a pie, en bici, en transporte público, en auto compartido.

Uno podría preguntar ¿por qué se le da tanta importancia a la bicicleta? Una respuesta se puede ofrecer a través del estudio de la energía consumida al recorrer 1 kilómetro en calorías por gramo (Wilson, Scientific American). Una oveja consume 1 caloría para recorrer 1 km; una vaca, .82; un automóvil entre .75 y .85; un peatón, .75; un jet .60; un caballo, .50; un salmón .40 y un ciclista .15 calorías por km recorrido.

Por supuesto, para moverse en la ciudad, uno debe descartar subirse a una oveja, una vaca y un auto particular, por ser tan ineficientes. Además, la vaca y el carro contaminan mucho. El jet no sirve dentro de la urbe. El salmón en un poco difícil de ser manejado, además que sólo podría llevar 1 pasajero y le haría falta un río transitable…

De manera que las alternativas restantes (a pie, a caballo y en bicla), son, en ese orden, las más eficientes, aunque no hay muchos concesionarios de venta de equinos.  La decisión final (peatón o ciclista), sólo queda supeditada a la distancia y el tiempo. De una cuadra a 2 kms., a pie; entre 2 y 7, sobre dos ruedas. Usted dirá.

Agradeceré sus comentarios a: jesusalveano@gmail.com

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