Decrecer, cuando menos es más

Jesús Alveano H.

A pesar de que el planeta sufre de una emergencia climática, todavía hay quienes dudan del cambio climático, insisten en que se debe crecer (más extracción, más depredación de la Naturaleza, más pobreza, más desigualdad), independientemente del daño de la Tierra.

Tal crisis, lleva a asumirnos como un equipo no sólo de ciclistas, sino de escribidores en el-artefacto, que buscamos promover una ciudadanía más y mejor informada sobre lo que –consideramos-, hace falta en Morelia, en Michoacán y el mundo.

Como dice nuestro lema: “Identidad y cultura para el movimiento”. Metas que tienen que ver –creo-, con otra visión del mundo, donde el crecimiento a todo precio, dé lugar al decrecimiento; no más contaminación, no más explotación del hombre por el hombre y de las empresas en contra de la Naturaleza y de todas y todos los que andamos a pie, en bici o en combi. En su lugar, actuar con delicadeza ante el ambiente que nos sustenta.

Una identidad que pueda sumar a más y más personas, en una lucha que no admite dilación. Necesitamos construir una colectividad, más integrada por seres humanos compartiendo este espacio y este planeta, para que nuestros nietos puedan tener un mundo mejor. Queremos una ciudad humana, no más grande.

Una cultura que integre el sentir de quienes no suelen expresar su voz ni su voto, a favor del comercio justo, el planeta verde, el aire puro, el desarrollo humano compatible con una economía sustentable, que no destruya sino que conserve el agua, la tierra, el cielo y todo lo que esta generación tenemos prestado.  

Si, necesitamos decrecer, no ser ambiciosos, sino menos ruines, menos indiferentes a las necesidades de los seres humanos y de todas las especies, que compartimos este pequeño pedazo del Sistema Solar, que no tiene repuestos.

Precisamos una actitud que refleje la actitud de los Pueblos Originarios, que ven en la Madre Tierra, la clave de la supervivencia a corto y largo plazo; porque de ella nace la vida, el alimento, el oxígeno y el suelo en que vivimos.

Unas conductas acordes con lo que necesita el 99% de la población, que no explota, no destruye, no acaba con la vida por el dinero, sino que trata de estar en el mundo de una manera amigable con sus vecinos y con los que están más allá de su mirada, aunque tienen los mismos anhelos de vivir, ser y convivir con los demás.

La frase “lo pequeño es hermoso” es una clave; no a las grandes empresas internacionales, sino preferir la pequeña empresa familiar; el huerto casero, la milpa que ha nutrido a la familia que lo cuida y protege; no al producto importado de miles de kilómetros, sino el consumo de la producción local o regional. No a la producción en serie, sino a la confección de la ropa, el calzado, la casa, con materias primas al alcance de la mano.

Solo así, podremos alimentarnos más de 10 mil millones de personas, sin que haya desnutridos -muchos-, sino bien alimentados; sólo así, habrá menos pobres y una mejor distribución de la riqueza. Menos (decrecer) puede ser más (desarrollo verdadero).

Agradeceré sus comentarios a: jesusalveano@gmail.com

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