Dios prefiere a los bastardos o sin adornos a lo marginal

Raúl López Téllez

Los cuentos de Gonzalo Trinidad Valtierra en Dios prefiere a los bastardos, van de la costa a la Gran Urbe en una ruta marcada por lo generacional y el asumirse con ojos de asombro a las vivencias, personajes y escenarios que los convierten en intentos literarios, donde la cantina como sitio de disyuntivas se extiende más allá para ubicarse cerca de los oficiantes y aquellos que han optado por el lado oscuro.

El autor, formado en el taller literario de Eusebio Ruvalcaba, seguidor de la llamada “literatura negra” estadounidense, la de James Baldwin y Ralph Ellison, aludió a la atracción que desde niño y joven le despertaban los “lugares prohibidos” hacia los que incluso se le decía no viera, como las cantinas y los antros, desde su natal Acapulco en la década de los años 90 hasta desembocar ya en la Ciudad de México y su parafernalia chilanga.

En las cantinas –“donde te encuentras para ser uno mismo, ya sea a solas o en compañía”-, descubrió la fascinación de lo otro, lo que se le prohibía: tipos muriéndose en una risa desenfrenada que nadie entendía o caídos como ángeles de alas rotas, inconscientes entre botellas y olores de “un templo donde uno pierde la cordura”.

Estos tentaleos, años antes de ser cuentos, enfrentaron a Trinidad Valtierra a ver y constatar el racismo, en un entorno donde los negros son raíz y parte social y culturalmente, como en Guerrero –“la tercera raíz”-, o encontrar personalidades que luego se convierten en “un ojete, un bastardo”, como señaló en la presentación del libro Francisco Valenzuela, al calificar los textos de Trinidad como “un auténtico balazo”.

“En las narraciones de Gonzalo hay asesinos, teporochos, pederastas, ministeriales, niñas malditas, güeros supremacistas y delincuentes de toda laya como el Rajadiablos, quien ´se había ufanado muchas veces de haber asesinado con sus propias manos. Incluso de haber violado a más de una mujer´”, destacó por su parte Josafat Pérez en la presentación realizada en El Foro. “Pero también hay rebeldía y venganza, como en ´Agenda negra´, cuento en el que una inmigrante europea mata al detective blanco que andaba tras las pistas de Vincent, hijo de su empleada doméstica, ávido lector y posible miembro de las Panteras Negras”.

Trinidad Valtierra aludió a Baldwin y a Ellison como los cronistas de “el otro EU”. Los cuentos de Dios prefiere los bastardos aluden en esa ruta a los habitantes del “otro México”, tan real como existente y que se desbocan por un impulso, mientras otros permanecen fieles a su calma, a su quietud.

Esa “línea” narrativa –que se habría detectado en el cuento “Rajadiablos”-, de contar desde los filos de la marginalidad, señaló Trinidad en el local lleno de calor y cervezas donde presentó su libro, la “guardó” a instancias y comentarios de Ruvalcaba, su gran maestro y a quien dedica el libro, quien le señaló que a la distancia esa sería una ruta posible. “No se me ocurrió en una peda, fue una especie de regalo que me dejó Eusebio, de despedida, porque ya no lo vio”, dijo al referirse a la muerte del maestro antes de concretarse la publicación.

En total, transcurrieron cinco años para configurar las 14 narraciones de Dios prefiere a los bastardos, cuya presentación en Morelia, señaló Trinidad Valtierra, era obligada por los espacios y amigos en medios donde su columna La suerte del reloj, transitó varios años y consolidó su formación como narrador, sin la cual “no existiría este libro”. 

Dios prefiere a los bastardos, Gonzalo Trinidad Valtierra, Vodevil Ediciones, México, primera edición, 2018, 135 páginas.

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