¿Dónde están nuestros hijos?

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Algunas han caminado mínimo desde hace diez años con su fotografía a cuestas. Perder a un hijo les cambió la vida. Las hizo salir de sus casas, dejar la rutina y empezar a caminar de un lado para el otro. Por agencias del Ministerio Público, de la Procuraduría, de la misma 21 Zona Militar, en la que esta mañana pararon para demandar justicia y la “mínima voluntad política” a las autoridades para dar con el paradero de sus familiares, detenidos desaparecidos que de un momento para otro fueron arrebatados de su entorno, de sus gentes.

“¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritan. Caminan en este día que se supone está dedicado a las madres, pero ellas están a la búsqueda de sus hijos. Antes de marchar, los reporteros las entrevistan. En todas, la decisión es la misma: “seguiremos buscando” a los que se llevaron en medio de la madrugada, a plena luz del día, en la ciudad, en las colonias populares, en el área rural, en la Costa, en la Tierra Caliente, en la Meseta, jóvenes y adultos, estudiantes, campesinos, obreros, periodistas.

Dan indicios, “fueron policías”, “eran militares los que se lo llevaron”, “venían en una camioneta de la policía”, “se fueron en un carro sin placas”, “eran cuatro, venían armados”, “tenemos hasta las fotografías”. Sus bolsos o morrales que siempre traen al hombro es el archivo móvil de sus casos: folders con papeles, copias, sellos de recibido de uno y mil trámites.  “¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha!”, se oye fuerte.

Caminan por Acueducto y en una esquina otra realidad se planta: un restaurante atiborrado de madres que celebran. Caminan este 10 de mayo por la Avenida Madero mientras se les cruzan las rosas en otras manos, las suyas portan una pancarta, una fotografía, un micrófono desde el que salen cifras: 40 mil desaparecidos en México, 26 mil cuerpos sin identificar en este país de tantas vidas rotas. Se habla de una “cifra negra”: por cada cien personas desaparecidas, sólo 10 a lo más se denuncian. “Por hostigamiento, por temor, las familias no se atreven a denunciar”.

El Colectivo de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Alzando Voces”, promotor de esta V Marcha por la Dignidad Nacional, ha documentado y asumido 309 casos en el estado. Pero hay más, aducen sus integrantes, “son los que podemos llevar, no tenemos capacidad para más, son del 2006 hasta el 2018”. El mero cambio de gobierno, señalan, no implica cambio alguno: “la situación sigue, hay muertos y desaparecidos en el país, muchos de ellos luchadores sociales”.

La organización reclama que se instalen en los estados los comités de búsqueda, ya planteados por ley, aunque no todos, como en el caso de Michoacán, los han integrado. Frente a la 21 Zona Militar, pidieron que organismos internacionales tengan acceso a cuarteles, cárceles, que se detengan las desapariciones por el Ejército, que la Guardia Nacional no sea otra corporación más que torture, que desaparece, que no respete los derechos humanos.

Guaymas, Cadereyta, Xalapa, Puebla, Zacatecas, Mocorito, Morelia, son entre otros los nombres que se desgranan de una geografía dolida por la que esta marcha cruzó hoy. Cientos, miles de madres en marcha, en camino, igual que las que en otras latitudes de Michoacán, con la V Caravana de Búsqueda de Desaparecidos, buscan en estos días también a sus desaparecidos, en fosas, en campos de labranza, en morgues, en cárceles y hasta en cementerios. 

“¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos, dónde están?”, es el grito que prevalece mientras la realidad, la otra realidad, se derrite en rosas y festejos en restaurantes.

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