El Mastuerzo y yo, una historia pacheca con lágrimas, risas y dos que tres piquetes de ojos

Caliche Caroma

A finales de los noventas comencé a escuchar a Paco Barrios El Mastuerzo, supe de él y de la legendaria banda Botellita de Jerez por recomendación de algunos amigos rockero-pachecos que influyeron en estas ruinas que lees. Pero fue hasta el 2007 (la memoria es una trampa) cuando lo conocí en persona. Ulises Vaca, un compa en común con el “Más-Terso”, invitóme al evento prozapatista en el que participaría el tuleño. Echamos palomazo y hasta unas luchitas nos aventamos para pasar el rato, estábamos en la avenida Camelinas, en un café medio fresa al sur de Morguelia.

Pasaron los años y el 18 de junio de 2011, El Mastuerzo aceptó la invitación para venir a tocar, otra vez arroz, a la capirucha del ate, pero no venía solo, esta vez cayó con Los Jijos del Maíz, Iker Moranchel, Gustavo Franco y Josué Vergara. La tocada tuvo lugar en el Limbo, antro que se caracteriza por estafar a músicos locales y foráneos. Lo más chicho de esta visita fue la improvisación que se armó en la azotea del desaparecido Eat, calle Allende #590, Centro Histriónico. En ese entonces yo tocaba salsa y cumbia con Alex García y Jorge Pointelin, armamos el buen cotorreo con los Jijos y El Más-Denso, hay video: https://www.youtube.com/watch?v=8ClPR_ZL0uI

Hemos coincido muchas veces, no sólo en Michoangastán, un día me lo encontré caminando muy orondo por el Centro de Querétaro, yo trabajaba en una librería en Vicente Guerrero Sur, El Tragaluz, nos abrazamos, ¿qué transita por tus venas, mi Mastuerzo?, y nos fuimos a fumar un buen churro en medio de un montón de libros, no hubo incendio, quizá era 2013. Sencillo, el “Más-Cuero” siempre tiene una sonrisa para quien lo saluda en la calle, ¿quién no reconocería a ese ruco locochón con un rebozo en la cabeza?

En 2014 lo invité para participar en la Librósfera, encuentro pseudo literario que se insertaba en la fiebre de organizar festivalitos para hacerla de jamón, ¡aquí estoy, culeros! Esta tocada del Baco Agrios El Lepidium sativum coincidió con la muerte por exceso de mar de mi carnalito Josué alias Oken Fuss, alias El Chino, alias El Todasmías. Josué murió el nueve de diciembre, la tocada de Paco Barrios fue el once. Recuerdo que le dedicó “Prohibido” al recién ahogado en las playas de Coahuayana, la rola comenzó: Aquí estoy detrás de mi nariz/bohemio renegado, sin destino/disidente como un equívoco un error/un loco un transgresor un mal parido/con los puños apretados/con la cara endurecida/y este amargo en la saliva. Nomás escuchar el principio de esta canción, y estando en el segundo piso del Cactux, me solté a llorar como nunca lo había hecho, era un llanto cascada, hasta sollocé, ¡no mames, pinche Josué, te pasaste de lanza!

Pero no todo ha sido tristeza. En 2018 compartimos escenario con El Mastuerzo y Los Jijos del Maíz, ahora tocando con Sonaxa, grupoide dizque sonero, el motivo era apoyar al Concejo Indígena de Gobierno y a su bella vocera, la Marichuy. El 14 de enero en Cactux aventamos ruido, humo y las pertinentes chelas, domingo político en el que algunos cuantos locos hablamos de los sueños políticos y las posibilidades de cambio, es decir, pachequeamos. Nos abrazamos y prometimos más amoríos para el porvenir. Y así fue.

Foto: Ulises Vaca

Regresó Paco Barrios el 20 de marzo de 2018, ahora para tocar/presentar mi libro Morguelia. La onda se llevó a cabo en el teatro Ocampo, después de las siete de la tarde-noche. Antes de empezar a tocar se le reventaron unas cuerdas de su guitarra, aun así, el Más-Cuero le tupió duro a la canción de autor y salió victorioso de incidente en la morisqueta. Al terminar, nos fuimos a la bodega chaca de la compañía teatral Foro 4. Hubo palomazos hasta altas horas de la madrugada, chairos y fifís tomaban mezcal cual si fuera agua. Al otro día comimos en el Mechuacan, fonda atendida por filósofos, después le caímos a Prados Mueres para un último jalón de greñas a la tarde que se acaba como la chora que mancha los dedos y los deja apestosos.

Y la historia se sigue escribiendo. El Mastuerzo regresará a Morguelia el cinco de julio para festejar el primer aniversario de la librería La inundación, ubicada en Paseo del Roble #$12, colonia Prados Mueres. La cotorreada será a las siete de la tarde-noche, compartirá escenario con los Foro’s 4 y con la parchada Sonaxa. Todo indica que Paco Barrios y yo seguiremos coincidiendo por muchos, muchos, muchos años más, y si no es así, pinche dios, quedarán dos que tres palabras para no olvidar jamás que aquí hubo una xhingona amistad: “Ésa es mi propuesta: llegar al barrio, al pueblo; hay mucha que me ubica como cantante de protesta, pero yo soy cantante del amor, como los de la antigüedad. Le canto al barrio y a la vida; quiero que la vida me quiera, y me hace muy feliz nuevamente ser cómplice de Caliche en esta parte, en esta faceta de su vida creativa más allá de su musicalidad percusiva”.

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