El sinsentido de algunas exigencias de justicia

Juan Velasco

Conceptualizar es politizar.
Celia Amorós.

Teoría de la justicia convirtió al filósofo norteamericano John Rawls en un referente ineludible en las discusiones teórico-políticas sobre la justicia. Sin embargo y a pesar de quienes lo conocen de forma superficial, su texto definitivo es La justicia como equidad. Una reformulación que conviene leer junto a El derecho de gentes y Una revisión de la idea de razón pública –que complementan la propuesta.

Se ha dicho que uno de los mayores acontecimientos teórico políticos de la segunda mitad del siglo XX fue el surgimiento del llamado “liberalismo igualitario”, es decir, una manera de ser de izquierda sin ser necesariamente marxista o socialista. Y en la aparición de esta opción teórico política la obra de Rawls es fundamental. Es una de las razones por las que vale la pena releerlo o empezar a conocerlo.

Dado que no estoy en un aula voy a esquematizar. Una sociedad injusta o  no justa es indefendible e inaceptable en términos morales, e insostenible a largo plazo en términos económicos y políticos. Una sociedad justa se sostiene en tres ejes: el respeto a la libertad individual, la igualdad de acceso a las oportunidades y las políticas públicas compensatorias para favorecer a los menos aventajados. En ese orden.

Tanto Rawls como la mayoría de quienes lo han leído, comentado y criticado de manera más o menos seria parten de aceptar que los dos primeros ejes –la libertad individual y la igualdad de acceso a las oportunidades-  concitan un amplio acuerdo, aun cuando se mantienen discusiones de detalle. El tema está en las políticas compensatorias para favorecer a los menos aventajados. Y la clave se encuentra en identificar quiénes son los menos aventajados y por qué lo son; para entonces diseñar las políticas públicas que, respetando los dos ejes anteriores, los favorezcan.

            Identificar de manera adecuada o correcta a la población menos aventajada es una labor técnica, teórica y política bastante compleja. Diseñar las políticas que la puedan favorecer es igualmente complicado. Atención. Hay que identificar a la población menos aventajada, la acción más adecuada para favorecerla y tener un buen argumento moral y político para que la población aventajada acepte colaborar. Por supuesto, no se trata de renunciar a hacer uso del Estado si llega a ser necesario. De lo que se trata es de construir una legitimidad que sumada a la de las elecciones fortalezca la acción redistributiva del gobierno.

Ahora bien, también se puede partir de una base moral distinta. Se puede partir de señalar a las personas aventajadas y calificarlas de privilegiadas que se niegan a colaborar, dando por supuesto que tanto privilegiadas como menos aventajadas son reconocibles de manera inmediata, sin mayor esfuerzo técnico, teórico o moral. Es lo que parece hacer la narrativa y la propuesta de política social de la llamada Cuarta Transformación. Suponer que la injusticia es directamente reconocible y entonces ¿para qué darle vueltas? ¿Para qué pensar? Hay que actuar. Y en primer lugar contra quienes han sido privilegiados por un orden social injusto. Por supuesto, quien los señala se presenta como separado, distante o enfrentado respecto al grupo de los privilegiados.

Y aquí surge la preocupación. Que se confunda el sentido de la justicia deseable para la construcción de políticas públicas con un discurso electoral o electorero, o con un posicionamiento al interior de un movimiento. Es innegable la existencia de beneficios injustos recibidos por sectores sociales identificables ¿cómo lo corregimos? ¿basta con la austeridad y las transferencias en efectivo sobre la base de censos poco claros?

Ahí reside el mayor valor de la discusión propuesta por Rawls, cuando se lee adecuadamente. La identificación de los menos aventajados es altamente complicada. Sin embargo, intentarlo en serio puede evitar que confundamos el “amor a los pobres” con una posición de revancha electoral, económica o política. Saludos.

Juan Velasco: jvelascoherrejon@gmail.com

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