El trabajador del arte

Autor: Luna Monroy

El actor y director  José Alfredo Durán Torres, cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito teatral, siendo uno de los más asiduos impulsores de las artes escénicas  en Morelia, Michoacán, ciudad de donde es originario. Nace el 25 de marzo de 1958, quinto de ocho hermanos; sus padres son Alfredo Durán Facio y la señora Amparo de la Paz Torres Calderón. Concluye sus estudios básicos en el Instituto Antonio de Mendoza, gracias a una beca otorgada por la fábrica de básculas Oken, donde trabajaba su padre. Es ahí donde descubre una de sus primeras pasiones, el futbol, pocos sabidos que Alfredo Durán, fue parte de las fuerzas inferiores del equipo Monarcas.

Es en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) donde estudió  su primera carrera profesional como químico fármaco biólogo y  ahí tiene  un  acercamiento  con el teatro. Alfredo tendría 18 años cuando conoció a “un profesor de la Casa de la Cultura, llamado Guillermo Ibarra, que  logró sembrar el interés en lo que más adelante pude ser”. Con  este profesor, Durán, montarían Farsa del señor Corregidor y La tercera palabra, que se presentaron en el Teatro Melchor Ocampo, el Auditorio de la FQFB y en el teatro Samuel Ramos.

Al terminar su carrera  viaja al entonces Distrito Federal para trabajar como químico fármaco biólogo en dos trasnacionales, en Searle de México A. C y en Meade Johnson de México; pero la capital del país lo seduciría con sus propuestas teatrales. Con 23 años de edad regresa a Morelia y un amigo lo invita a laborar en una industria refresquera,   saldría temprano de trabajar y el ocio lo invitaría a entrar  a los talleres de teatro en la Casa de la Cultura con su mismo maestro Ibarra. Estando en esas andanzas se dijo “¿qué estoy haciendo? ¡Mi vida es el teatro!”.

Para Alfredo Durán el músico por excelencia es Mozart, aunque también le gusta el rock y desde niño  se confiesa  beatlemaniaco. Recuerda que ya de regreso por segunda ocasión a la capital del país, en 1981, estudia en el Centro Universitario de Teatro (CUT), de la UNAM, siendo  el director de esa institución Ludwik Margulles. En Ciudad de México estaría unos años más trabajando como actor en: Un domingo en la Alameda; Guau vida de perros, de Alejandro Licona; La ópera de los tres centavos, dirigida por José Caballero y Lo que cala son los Filos, en dirección de Mauricio Jiménez, entre otras más.

Durán Torres tendría una meta fijada: “desde que me inicié en mis estudios profesionales como actor, mi prioridad era aprender todo lo que pudiera para enseñar teatro en Morelia”; él mismo de describe como “un trabajador del arte”.  El también maestro de la FPBA, habría trazado su destino y lo iluminaría perfectamente, es en 1991 cuando se establece por fin en la capital michoacana, aunque debió cubrir una agenda de trabajo, que abarcaba una gira internacional por América y Europa con Mauricio Jiménez. Ese mismo año aconteció el espectáculo Morelia, 450 aniversario, ahí convergieron  personalidades como Roberto Briseño, en la dirección general y Alfredo Durán como director escénico de cerca de 400 actores.

Organizaciones teatrales

En 1991 existían en Morelia pocos grupos teatrales, uno era el que dirigía Rodrigo Villamil, Taller de Investigación y Experimentación Teatral (TIET); también estaba La Mueca y el grupo de La Chunga, ensamble cultural que tenían Roberto Briseño y Fernando Ortiz; poco  tiempo después  Briseño y Durán crearon el colectivo  Dube Teatro, más tarde nace  Contrapeso que  se constituiría en  Asociación Civil. En el año 2000 y hasta el 2003, Mario Espinosa, actual director del CUT, hizo la propuesta para que los teatros del IMSS pasaran a un comodato entre  los directores escénicos, Alfredo Durán obtiene ese benefició para uso del Teatro Stella Inda  que sería durante tres años una plataforma para los actores de la ciudad.

“Supe que el Instituto Michoacano de Cultura (IMC), no tenía un departamento de artes escénicas, a raíz del nombramiento de Jaime Hernández Díaz como director de esa dependencia, yo le propuse un proyecto que abarcara teatro y danza, entonces se creó ese departamento, en 1996 y fui el encargado del mismo hasta el 2004”.

Director, docente e investigador

En 1998 Alfredo Durán, quien considera que su mejor montaje es el que va a realizar, audiciona en concursos de oposición en la  Escuela Popular de Bellas Artes, actualmente tiene la responsabilidad de ser profesor investigador de tiempo completo de la universidad michoacana, para lo que tuvo que presentar estudios de maestría en Didáctica de las artes por la Universidad de Guadalajara y un doctorado en el Instituto de Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente imparte las materias de montaje escénico, historia de teatro mexicano, teatro universal; análisis de texto, de estructura dramática, etc. En la Casa de la Cultura, también tiene presencia con el taller de teatro para principiantes.

El  vino tinto, la cerveza o el mezcal son gustos propios del artista escénico Alfredo Durán quién ha sido director en nueve ocasiones de la tradicional obra de teatro de José Zorrilla, Don juan Tenorio, montada por más de 40 ocasiones en Michoacán, “una de las más significativas es la que monté cuando esta obra cumplió 25 años y se exhibió en el Centro Cultural Clavijero, en el patio central; con una orquesta de 40 elementos y otros 40 actores”. Aun que una de sus direcciones escénicas muy significativas fue El extraño jinete de Michel de Ghelderode, con actuación de Tere Sánchez y Briseño, entre otros talentosos artistas.

Inspirado en el artista visual Théodore Géricault, considera que cada actor pinta en escena, “se traza en el espacio como lo hace en el lienzo un pintor. Lo que yo hago son imágenes, algunas son muy metafóricas aunque no es solo el trazo, es también la actoralidad”, -comentaría el entrevistado mientras terminaba de beber una taza de café.

El artista

Para Alfredo Durán “los artistas verdaderos tienen una luz muy particular, poseen conocimiento y además son humanistas; en cambio hay muchos que se creen artistas, pero son muy petulantes, egocentristas, la mayoría de la gente son personas que piensan que ellos lo merecen todo. Yo creo que cuando se tiene el don que no necesita demostrarse a la gente, la sociedad lo reconoce con los apoyos institucionales que se merecen”.

Un comentario sobre “El trabajador del arte

  • el 20 febrero, 2019 a las 10:15 am
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    Excelente información muy nutrida gracias por compartir sus conocimientos.

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