¡Eres mi musa, mi inspiración!

Gabriela Denova García

El inicio de un nuevo trabajo siempre estimula e inquieta, pero cuando se trata de escribir una columna editorial la estimulación se convierte en preocupación y la inquietud en angustia, o al menos ese fue mi caso cuando me hicieron la invitación para escribir. El contenido de ésta columna será el mejor pretexto para hablar-hablarse en una primera serie sobre las artistas y sus obras, ya sea de forma general o particular, no puedo decir que se analizará periodo por periodo la historia del arte, mucho menos hablar-escribir desde sus orígenes hasta el día de hoy, sería mentir. La intención es abrir un espacio donde todos los involucrados en el arte se busquen-encuentren en un diálogo creativo, y no solo pensar a la obra de arte como un motivo abstracto y elitista. Desvaríos pretende sumarse a las ya existentes voces y teclas sobre la reflexión del arte. Sean pues bienvenidos a éste espacio.

Las mujeres y el arte es un tema bastante recurrente en algunos talleres culturales ofrecidos en el ámbito universitario, basta revisar la gran oferta de estos para darse cuenta de la gran importancia que últimamente han cobrado las obras-vida de algunas mujeres en el arte. Algunos de ellos se concentran en contar idílicas historias de amor, otros, en contar la importancia de la mujer como musa, o inspiración artística para su pareja en turno, y los menos planeados llegan a la conclusión de que si no se hubiera vuelto loca la artista en cuestión hubiera pintado, o tal vez escrito mejor.

Como podemos ver, éstas conclusiones u opiniones idílicas de la mujer en el arte están muy alejadas de la vida de una mujer-artista que acude a la escuela de artes y se tiene que enfrentar a la exclusión de un grupo de hombres-artistas que han formado un taller cultural, o la que no ha sido tomada en cuenta por su trabajo artístico, si no por ser la bonita del grupo, o la que si quiere o pretende exponer su trabajo se debe portar cariñosa o amable con el organizador de dicha exposición, así como enfrentar comentarios sobre su aspecto personal con el famoso: ¿por qué no te arreglas mas?, sin faltar aquella que tiene que masculinizar su conducta para ser aceptada por sus colegas hombres. A estas cuestiones por demás ofensivas y chocantes se le tiene que agregar otra más insultante y hasta despectiva, y es la que tiene que ver con el contenido o resultado final de su trabajo artístico.

¿Por qué tiene que ser reducido el proceso creativo o el resultado final de éste a un estereotipo donde las mujeres solo tienen que realizar cosas aceptables y agraciadas? Deberías pintar cosas más bonitas, señalan algunos, ¿qué esperabas?, lo pintó una mujer dicen otros, estos son solo algunos de los comentarios- sugerencias que la mujer-artista, tiene que escuchar por parte de sus profesores, colegas, críticos de arte, dueños de galerías, pareciera un juego, una aprobación enmascarada, hipócrita, donde por una parte hago como que tomo en serio tu trabajo, pero por otro lado reducen el trabajo creativo a una ocurrencia femenina.

El camino que tiene que recorrer una mujer en el arte no es sencillo, se enfrenta a situaciones que la ponen en desventaja, pues para ellas existen más exigencias que cumplir, no basta con ser la musa en turno de algún pintor o escritor, el camino a seguir de una mujer-artista es una rebeldía, una rebeldía contra las cosas o reglas establecidas, rebeldía contra aquellos que pretenden limitar su creatividad, rebeldía contra ellas mismas.

2 comentarios sobre “¡Eres mi musa, mi inspiración!

  • el 12 abril, 2019 a las 11:23 am
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    Hola, me parece interesante esta reflexión de la mujer y el arte, espero conocer más de esas mujeres artistas que han luchado día a día con eso, y conocer sus obras.

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  • el 12 abril, 2019 a las 10:17 pm
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    Muy importante que se toque el tema de las mujeres en el arte alejados del chismorreo de sus esposos, amantes, colegas, hijos, locura, etc. Quedaré al pendiente de Desvaríos para conocer a las mujeres-artistas por fin desde otro ángulo.

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