Falta recomponer relación con creadores: Claudio Méndez

Raúl López Téllez

Cuando se le pregunta a Claudio Méndez Fernández, cuáles fueron “sus armas” para llegar al cargo de secretario de Cultura, alude a cuando era menor de edad y empezó a trabajar en una vulcanizadora. “Mi padre me mandaba… para que supiera lo que cuesta ganarse unos pesos”, señala el abogado, quien se define como un “administrador” en el desempeño actual y que hace un rápido recuento de su trayecto en la función pública.

El haber estudiado en la Universidad Michoacana, dice que le abrió “un panorama de todas las realidades que tiene México y que tiene Michoacán”. Haber sido migrante, “me hizo más mexicano que si viviera aquí”. Ser amigo de Lázaro Cárdenas Batel, quien cuando inicia su campaña por la gubernatura lo invita a participar, le permitió iniciarse en el área pública como coordinador de Atención al Migrante en la administración del perredista. “Me considero de izquierda. Siempre he militado en el partido de la Revolución Democrática”, dice Méndez, quien señala que de haber sido creador le hubiera gustado ser músico, jazzista.

En el gobierno actual, con Silvano Aureoles Conejo, ocupó primero una subsecretaría de Turismo, cargo en el que afirma detectó que un “80 por ciento de la oferta turística se basa en ofertas culturales (…), y vale la pena conservarlas para que sigan siendo una oferta más atractiva”.

Luego, con un cargo en el Instituto de las Artesanías, presume que conoce al Michoacán “profundo”, aquel, dice, “donde la gente recolecta sus insumos de manera natural para elaborar artesanías”.

Con él, son tres los funcionarios que han pasado por la oficina itinerante de la SECUM: al arranque del actual gobierno estatal tuvo a Salvador Ginori Lozano como secretario, luego a Silvia Figueroa Zamudio, gestiones que enfrentaron incluso la protesta de creadores por falta de pagos ante servicios contratados. Hasta hace dos años se adeudaban un promedio de 88 servicios por igual número de artistas y grupos que fueron contratados por la dependencia, con honorarios diversos –desde los mil pesos, hasta los 34 mil-; en mayo del 2017, optaron por un plantón ante la dependencia, en aquel entonces ubicada en Isidro Huarte 545 y que tuvo que ser desalojada en noviembre del 2017 por falta de pago y una deuda acumulada de cinco millones de pesos.

Salir del atorón

-Por las circunstancias, la situación de la dependencia cuando se da el cambio en la Secretaría, había problemas con creadores por falta de pagos, incluso tuvieron que dejar un inmueble por falta de recursos, ¿qué es lo que consideras te toca, administrar una crisis o todavía un proyecto?

“Estamos en la cúspide de terminar una crisis para continuar con un proyecto. Estoy viendo con la Secretaría de Cultura federal, adeudos de administraciones pasadas; obviamente sí asumo una responsabilidad institucional, pero eso no quiere decir que no haya responsables y que obviamente, la Secretaría de Cultura federal, no tiene porqué limitar el crecimiento cultural de los michoacanos por administraciones pasadas. En eso estoy, en este planteamiento, cerremos la deuda, la crisis y confluyamos en un proyecto diferente y sobre todo descentralizado, todo está en la capital del estado, tenemos más de 4 millones de habitantes”.

-¿Se ha logrado recomponer esa relación con la comunidad de artistas y creadores, que de alguna manera se lastimó, se melló?

“Sí, pero todavía hace falta. Hay adeudos del 2012, del 2013, del 2014, que no son de esta administración y que todavía no se les paga, y todavía estamos viendo como le hacemos para que la institución salga avante. Aquí creo que el compromiso mío es dejar una institución sólida, fuerte y obviamente de puertas abiertas. Yo no soy creador, yo soy un funcionario público, me encantaría ser creador, no lo soy, mi función es administrar y obviamente tengo que atender a todos los sectores”.

De los saldos heredados y con resultados en su gestión, cita los dos años de la Orquesta Sinfónica sin director titular y en la que finalmente hace semanas se nombró a Román Revueltas Retes.

-El caso de los festivales en Michoacán, ¿han tenido la suficiente transparencia?

“A nivel federal, antes se etiquetaban recursos directamente, se concursaba por los recursos y se bajaban por los festivales; ahora no, van a bajar a través de Profest, hay otras reglas de operación”, aduce. En las dinámicas de los festivales, dice, debe haber “más retribución social”, en referencia a que deben incluir más actividades públicas, gratuitas. “Las asociaciones civiles al momento de recibir recursos públicos, también tienen que estar sujetas a reglas de transparencia, como todos; la inversión privada la tendrán que justificar ante sus inversionistas, pero el recuro público debe tener transparencia”, afirma.

-¿Se dilapidó el recurso?

“No. Creo que eran momentos diferentes, son tantas las necesidades que a veces se pulveriza el recurso”.

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