Francisco Toledo, el hArtista polímata

Hartista Peripatético Contemporáneo

“Es un excéntrico, el primitivo que funda instituciones culturales, el pintor cultivado que se asume como parte del fluir de la naturaleza”, así lo describió Carlos Monsiváis; Francisco Toledo nació el 17 de julio de 1940 y murió ayer, el 05 de septiembre de 2019.

Más allá de hablar o escribir datos biográficos, opiniones estéticas referentes a su obra, aportes y creación de instituciones culturales, activismo social político, defensor del maíz nativo, el Maestro Francisco Toledo fue un artista campesino en lo más extenso de la palabra, sembró diferentes semillas en los ámbitos artísticos y culturales desde lo local hasta lo internacional, un emprendedor aguerrido de ideas y actitudes claras en beneficio de diferentes sectores de la población.

Coleccionista y creador de insectos–insectarios, evocador de zoologías fantásticas, ilustrador de textos, libros e Informes para la Academia (así, con mayúsculas): “Los de Juchitán me acusan de traidor porque pinto y dibujo más chapulines que iguanas”.

Autoreferenciarse a través de sus autorretratos es mostrarse a sí mismo cambiante, pensativo, reflexivo; observando su realidad para transformarla y enriquecerla a través de objetos pictóricos, escultóricos, gráficos, dibujísticos, cerámicos, cotidianos, papalotes, aretes, joyería, peinetas, gargantillas, etcétera: “Voy a cumplir ochenta años, la memoria no es tan buena y las orejas me siguen creciendo”

La fuerza de su naturaleza radica en ella misma, poética y siempre vertiente como lava de volcán, inspiradora y etérea como los materiales utilizados en sus creaciones, sus imágenes nos devoran, nos conmueven, nos incitan. Nos provocan un desasosiego, una intranquilidad de quedarnos quietos o estáticos ante la vida.

El Maestro Francisco Toledo siempre mantuvo los pies en la tierra, como buen artista campesino: “Sentimos que contaminar nuestro maíz es herir el corazón de México”.


Imagen de portada: Graciela Iturbide

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