“Humana”, desaprender para replantear

Raúl López Téllez

Senderos que terminan en el uno mismo, en la búsqueda de respuestas ante rutas ensayadas sobre la presunta identidad o el una y otra vez que conduce al mismo intento, son parte de las señales que muestra la exposición “Humana”, en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México en esta ciudad.

Isaac Meza muestra fotos de personajes sumidos en la sombra, o Diana Ruiz dibuja gestos cercanos al desasosiego (“Trstitia” y “Vixit corpus”), en tanto que Eugenia H. Ávila sugiere con tres cinturones suspendidos (“Me voy a vengar”), ambientes de agresión e intimidación, en una muestra que sorprende a nivel local en cuanto a la propuesta visual, loable en el CCUNAM que ha acometido desde este espacio exposiciones bien armadas y curadas.

Mateo Jonard señala en la presentación que “en el perdernos, perdimos”, lo que da el tono de la expresividad expuesta en alrededor de 15 autores, cada cual con técnicas distintas pero con la actitud “humana” en el centro de sus obras. “Cupimos en modelos anatómicos, químicos, historias; parecía que nos habíamos resuelto. Quedaron agujeros en los que nos metimos para perturbarnos, en ellos nos desconocimos, nos fragmentamos, intentamos desaprendernos para replantearnos…”, señala en el texto con el que se inicia la exposición.

 Replanteamientos que discurren entonces entre los símbolos comunes y no: la pantalla en la que Eugenia H. Ávila editó escenas de violencia contra mujeres, tomadas del muestrario que al respecto integra el cine mexicano, donde charros y neocharros empujan a féminas sobre sofás, camas, el vil suelo. O el “Mapa disfuncional” de Eduardo García Márquez, donde una serie de fotos sobre locales y fachadas de domicilios, aluden a constantes cambios y agresión urbanas, cercanas al derrumbe o a la indiferencia.

Ansiedades, obsesiones y señales inquietantes son los rastros que plantea por su parte Aurora Tame (“Mapas a la quietud” y “Estados de la meditación intranquila”), Víctor Bibian (“Autorretrato en 30 días”) y Ruth Corona Espinal, con imágenes que asumen no sólo otras formas sino que su transformación alude a presencias ya cotidianas, la normalización de las sensaciones extrañas, como ocurre con “Pies” y “Continuo”, de esta última.

En esos “agujeros”, Alejandra González Tapia provoca con “Agnosia”, su cartel tipo comic: “¿Cuál de las sangres es la que se debe derramar?”, mientras que uno de los cuadros con que inicia plantea, “el propósito de mi vida se basa en un simple ciclo de deseo”, obra realizada con la técnica, según la autora, de “ilustración digital, realidad alimentada y animación”.

Desde el primer asomo con piezas en cerámica de donde surgen plantas artificiales, de Saúl Ocaña Reyes, “Humana” sugiere un encuentro diverso con ese ser disperso que insiste en cuestionar desde un arte no formal, una experimentación que muestra sus límites y su rastro de hallazgos fragmentados.  

Humana, exposición colectiva, Centro Cultural UNAM, Avenida Acueducto esquina con Calzada Fray Antonio de San Miguel, horario de 09:00 a 19:00 horas, entrada libre y gratuita. Público: Jóvenes y adultos.

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