La noche, Saúl García y su stratocaster blanca

Wendy Rufino

Cada noche de fin de semana las estructuras coloniales son transformadas en antros de luces neón que se desprenden de sus azoteas. En los portales el bullicio, los ánimos caldeados y el alcohol. Las plazas pobremente iluminadas resguardan parejas ardorosas, transeúntes abrumados, estudiantinas como plagas versus guitarristas improvisados, bailarines y skatos.

Saúl García de 63 años, irrumpe esta cotidianidad nocturna en la Plaza Melchor Ocampo con su stratocaster blanca y voz áspera que atraviesa la avenida Madero mientras canta: “And I love her”, un tema emblemático de The Beatles, que detiene a más de uno en seco mientras se escucha el estribillo: “I know this love of mine, will never die and I love her”,

El suspiro y la moneda que se aloja en su traste de plástico, es la gratitud inmediata del transeúnte que no puede detenerse para seguir escuchando, Saúl agradece con un gesto silencioso y continua para los otros que permanecen inmóviles sentados en la fuente, inspirados o conmovidos.  A sus pies en una carpeta lleva impresa las letras de los clásicos del rock and roll de los 60, la cual consulta entre cada canción, aprovecho la pausa para preguntarle.

¿Eres de aquí de Morelia?

“Yo soy de Morelia, pero me fui algunos años a Aguascalientes, perseguí un amor pero no resultó, ahora estoy solapas. Canto por necesidad pero principalmente porque soy músico, el dinero muchas veces lo uso para comprar aditamentos y poder seguir tocando. Antes traía una guitarra de caja pero ahora me pude hacer de una eléctrica con su amplificador, fue recomendación de mi hijo y creo que me escucho mejor”.

¿En qué plazas vienes a cantar?

“A veces voy a la plaza de San Agustín o aquí, le voy cambiando pero ando en el centro generalmente”.

¿Qué es lo que sueles interpretar en las plazas?

“Temas los de 60 porque fue la música de mi época, es lo que me emociona, canto varios temas como ahorita de The Beatles y hasta de Roy Orbison, ahorita por ejemplo, interpretaré una de él”.

¿Cómo haces para venir con todo tu equipo?

“Vivo en la Colonia Pedregal y casi todos los fines de semana por las noches me subo a la combi con todas mis cosas, unas en la espalda y así me vengo, la verdad está pesado todo, si quieres cálale con el amplificador pesa casi unos 10 kilos”.

¿Hace mucho que te dedicas a la música?

“Híjole, desde los 13 años la vengo estudiando, tenía esa inquietud y me formé como músico profesional, a los 18 años estuve en el gremio musical de Aguascalientes, luego viví varias cosas… y me regresé a Morelia. Sigo cantando porque esto me revive, le gusta a la gente, los transportó quizá a su juventud o una vivencia, a mí me gusta la música, venir aquí, aunque tenga que cargar con todas mis cosas”.

Sául responde mis preguntas mientras hojea su carpeta para colocar la canción que interpretará enseguida y sonríe para sí algo apenado, algunas personas lo animan para que siga, sé que ha llegado el momento de dejarlo seguir. Saúl acomoda su micrófono, rasguea su stratocaster blanca y la gente sabe qué es lo que viene, se trata de: “Oh, pretty woman” de Roy Orbison, mejor conocido como “The Big O”.

La noche persiste en sus antros de luces y osadía, pero aquí la voz de Saúl García, regala algo más a las plazas como a los transeúntes que paran un momento y en los automovilistas que olvidan el semáforo mientras lo escuchan cantar:  “Roaaar… Pretty woman stop awhile, pretty woman talk a while… pretty woman give your smile to me”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *