La pregunta correcta. Crítica a ¿Quién se queda con el puto gato?

Said Soberanes

La obra es una farsa neobarroca que discute con el concepto feminista de la sororidad, en ella se presenta la historia de tres mujeres que encarnan, cada una, un diferente estereotipo de la identidad femenina del siglo XXI: Lourdes – Interpretada por Erandini Alvarado – es una mujer independizada económicamente que no puede mantener equilibrada su vida emocional y el cuidado de su hogar; True – caracterizada por Andrea Ruiz –  es una mujer joven que busca encontrar el balance universal un porro a la vez; mientras que Mirage – interpretada por Paulina Rosas – es una exhuberante mujer que en su emancipación sexual se confronta con la crítica moralina, y que se encuentran juntas para decidir quién se hará cargo de un gato que lograron salvar en la calle.

La pregunta que de ahí surge es sencilla: ¿Cuál de estas mujeres emancipadas podría cuidar de una vida? ¿Qué implica cuidar de una vida? Ninguna de ellas se considera capacitada para hacerlo, pero las otras dos consideran que es Lourdes quien debería de tenerlo y ellas le ayudarían. En esta discusión, la validez de sus discursos se ponen en un hilarante debate ante la fragilidad que supone la vida de un gatito.

Que esta fragilidad evocada se contraste con un peluche en escena, de modo tal que las actrices pueden arrojar, golpear, apachurrar al gato es regocijante, hace patente que estamos jugando, que así como jugamos con la falsa seguridad de un gato, también jugamos con esos personajes. La atención que comienza en el gato gira hacia el bienestar de Lourdes y en cómo estas dos mujeres que conoce tratan de ayudarle. Las peleas, los insultos y las agresiones que esta discusión genera, van cómicamente en aumento y hacen cuestionarnos si estos estereotipos facilitan la colaboración entre mujeres.

La gran pertinencia de esta obra radica en el poder preguntarse materialmente ¿cómo se pueden organizar las mujeres? Y esto implica también el cómo resolver el conflicto con la mujer que es diferente. Mirage le pregunta a Lourdes – Si no vivo mi libertad como tú, ¿entonces mi vida tiene menos valor? – y pone a las mujeres abiertamente en el conflicto que implica crear una comunidad.

El último acto de la obra toma un giro inesperado; ironizando más el tono de la farsa, las 3 mujeres ficcionan su relación, construyen un escenario dentro de otro escenario, desde el cual generan una posible salida al conflicto mencionado, desde una ficción que construimos en conjunto.

Esto es una constante en el trabajo de Ricardo Robles que ya había jugado con la idea de las ficciones dentro de las ficciones en la construcción de lo femenino, en obras como “La otra Edna”, sin embargo, la comodidad con la que presenta la farsa actual, tiene que ver con el refinamiento que La Coregía ha tenido en estos últimos 7 años en este estilo fársico e irónico con el que abordan casi todos sus montajes. Esa fina paradoja en la que viven estos personajes– tan barroca en el fondo – entre el deber ser y el poder ser que las tiene en conflicto, es interpretado por las 3 actrices fundadoras de La Coregía con dinamismo, seguridad e inteligencia, lo que hacen de la obra una hora y diez minutos de puro disfrute y regocijo.

Esta obra no pretende mucho, sólo ser una divertida farsa sobre las mujeres desde una mirada feminista; esa humildad la convierte en una obra muy entretenida, una irónica fábula sobre las expectativas modernas del ser mujer y sobre la oportunidad de crear comunidad dando un pequeño salto de fe: Confiar en la otra.

Dirigida por Ricardo Robles, la compañía teatral El Roble, junto a La Coregía, presentan la obra ¿Quién se queda con el puto gato? En El Foro, Espacio Cultural Alternativo. Los miércoles del mes que termina, siendo su última función el 27 de febrero en el mismo espacio a las 20:30 hrs y esperamos que anuncien pronto una tercera temporada.

Foto: La Coregía/ ¿Quién se queda con el puto gato?

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