La radio y el cambio

Caliche Caroma

Hace poco tuve una charla con un amigo sobre las estaciones culturales de Michoacán, comentábamos, entre otras cosas, lo improvisadas que están las dos que se pueden escuchar en Morelia, a saber, la del Sistema Michoacano de Radio y Televisión (SMRTV) y la de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMNSH), mejor conocida como Radio Nicolaita. Chile, mole y pozole, es lo que han dejado las direcciones de estas radiodifusoras, o eso es lo que percibo yo, un programa bueno por 8 malos o malísimos. Bromeando acerca del tema con mi interlocutor, pero también hablando en serio, le dije que Radio Ranchito es la que tiene más “concepto”, que me parecía más “cultural” hay más unidad en lo que ofrece, aunque no todo me guste, expresé y me quedé pensando en Radio Nicolaita.

Radio Nicolaita ha estrenado directora, le tocó el turno a una mujer que durante años trabajó en el SMRTV, y ahora dirige la frecuencia modulada de los universitarios. Jazmín David no sólo es mi amiga, sino que admiro su trabajo y la pasión que demuestra en éste; ama el arte como a sí misma, me atrevo a decir. Inspiración de muchos, Yazz Blues (su perfil de FB) tiene lo que hace falta para que la programación nicolaita pueda ser igual o mejor que Radio Universitaria de Guanajuato, Radio Educación, Radio UNAM o Radio Universidad de Guadalajara, de las mejores que hay en el cuadrante nacional.

Las autoridades de la Casa de Hidalgo le entregaron un paquete explosivo a la antes locutora y conductora, hoy directora, pues Radio Nicolaita tiene vicios y personas non gratas para aventar al cielo (como gargajos que te regresan a la cara). Sin entrar en detalles, sólo diré que muchos de los programas no sólo no están producidos, sino que los locutores llegan a improvisar la mayoría de las veces, tartamudean frente al micrófono y hacen como que sí, pero la verdad es que nel; verbigracia, el noticiario de la noche, conducido por un tal Ignacio Martínez, es de lo peor que hay, entiendo que malos manejos de administraciones pasadas (literal y literarias) posicionaron a este señor para que vomite sus opiniones en horario estelar y no pueda ser echado a patadas ipso facto. Ya legará su hora, o mejor dicho, ya le quitarán su hora.

Foto: de Memoriafoto

Sé que Yazmín está haciendo lo imposible para que esta situación cambie, y que por fin la universidad michoacana tenga una estación de radio que se pueda presumir. Sin embargo, la denostación aparece otra vez como el arma preferida de los michoacanos (nativos y adoptados). Si hay programas y locutores chafas, que sí los hay, tendrán que irse; voces frescas, radio arte, producción y poca repetición, es de lo que se necesita más. No importa que los que se van chillen y pateleen, la vida es cambio, movimiento, cosa que luego los pinches (antes hermosos) sindicatos se niegan a aceptar. Por estas acciones, la directora está que no sabe para dónde hacerse, los afectados “no se quieren ir, señor Stark”, y están haciendo guerra sucia para permanecer donde no les corresponde.

Uno, considero que es el público quien debe opinar y hacerse escuchar, en un movimiento de ida y vuelta, que los radioescuchas expresen su sentir sobre la programación de Radio Nicolaita. De ahí que escriba este texto, escucho de 5 a 6 horas diarias, casi todos los días, aquí en la librería me gusta tener la radio prendida. Por eso opino. Dos, está de flojera que se haga un foro para medir qué se queda y qué se va. Hay una dirección que está decidiendo, claro que habrá inconformidades, no faltan, pero tuvieron un tiempo (considerable), si no fue aprovechado, he aquí las consecuencias. Yo te apoyo, Yazmín David, adelante, que la metamorfosis llegue a la radio universitaria.

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