La seducción de héroe…

Horacio Cano Camacho

La novela negra suele presentarse en sagas o series de varios títulos. En el caso de la “escuela” escandinava se establecieron series de diez títulos desde la época de los fundadores Maj Sjöwall y Per Wahloö. Estos pueden ser secuenciales o no, leerse de manera independiente o seguir rigurosamente la secuencia puesto que el carácter del protagonista y su contexto se van estableciendo en los primeros títulos.

Muchos que se resisten a la seducción de este género argumentan que les aburre seguir por largas temporadas a un autor; que este termina repitiéndose inevitablemente o que al descubrir una mina de oro, muchos autores exprimen hasta la saciedad al protagonista que les ha dado fama y fortuna. Es cierto para muchos escritores que caen en este modelo, pero hay autores que logran librar muy bien estas criticas y sobrevivir sólidos y fieles… La serie permite darle mayor profundidad a los personajes, enfrentarlos a diferentes situaciones y enriquecer mucho la temática.

Por eso, en este bufete negro, frecuentemente recomendaremos no un titulo, sino a un autor y su personaje central. Es el caso de hoy. Quiero presentar a Jo Nesbø y su personaje Harry Hole, una mancuerna inseparable. En cada libro, Harry se fortalece, y aunque sufre, no muere (ni el personaje ni la calidad de sus historias).

Voy a hablar primero del personaje. Podemos dividir a los protagonistas de la novela negra en tres clases (la clasificación es mía y para nada es “académica”). Primer tipo: Hay protagonistas, generalmente detectives o policías, cuya ambigüedad moral es patente, son cínicos, afilados, individualistas que actúan según sus propias conveniencias. No se diferencian mucho de los personajes que persiguen, salvo por la placa. A estos pertenecen claramente los detectives fundadores del estilo norteamericano de novela negra Sam Spade y Philip Marlowe creados por Dashiell Hammett y Raymond Chandler respectivamente.

Segundo tipo: Los personajes borde. Suelen ser una especie de antihéroes que caminan por la tablita, sufren, tienen pasiones profundas, vicios, meten mucho la pata, pero tienen un código moral muy fuerte que les lleva a asumir compromisos con muchas causas “justas”. Digamos que son más cercanos al mundo real y son los que mejor describen el alma oculta de las ciudades y las sociedades donde actúan. Nuestro Harry Hole es de estos, tanto como Charlie Parker de John Connolly…

Tercer tipo: Son policías o detectives privados con fuertes lazos con la legalidad. Suelen se honestos a carta cabal, sistemáticos y a veces obsesivos, pero siempre dentro de un estándar ético admirable. Este tipo de personajes aparece en autores (los mejores los escriben las mujeres) de novela negra que no les interesa tanto describir actos violentos y mejor se centran en el proceso de investigación. Donna Leon y su Comisario Guido Brunetti y Fred Vargas con el entrañable Comisario Jean-Baptiste Adamsberg son las clásicas modernas de esta tipología.

Confieso que me gustan los tres, aunque la novela más moderna suele centrarse en el segundo y tercer tipo. Jo Nesbø, escritor noruego de novela negra creo uno de los personajes más solidos y entrañables de la actualidad. Su Harry Hole es un personaje solitario y desesperado. Su vida se consume por el alcoholismo, adquirido desde la adolescencia y con sus muertos.

Hole es el mejor policía de su brigada y los jefes lo protegen, a pesar de sus vicios, porque es el mejor para los casos difíciles, donde destaca su inteligencia, pero sobre todo, su sentido de la justicia que le lleva por caminos muy efectivos y no del todo legales.

Harry Hole es dolorosamente humano, roto por el dolor, la tragedia y la soledad. Tiene en su despacho “el club de los policías muertos”, una serie de fotografías de sus compañeros caídos y que él se ha comprometido consigo mismo para hacer justicia a pesar de lo que sea.

Se mueve por una sociedad, la noruega, del envidiable logro socialdemócrata, pero que no está exenta de vicios, corrupción y un pasado muy vergonzoso (su apoyo a los nazis). Nesbø describe en cada titulo el desastre de asociar el poder económico con el poder político, la intromisión en la policía de las mafias de narcóticos y armas, los personajes oscuros que -a pesar de todo-  se mueven en esa sociedad del bienestar. Sus historias son crudas e inquietantes.

A veces o mejor dicho, con mucha frecuencia nos desespera por necio y complicado, pero su sentido de justicia nos hace admirarlo y quererlo. Porque el verdadero motivo de Jo Nesbø es contarnos al personaje, su vicios, su drama, su proceso de autodestrucción, pero sobre todo, su amor por la verdad y la justicia.

La serie se compone hasta ahora de 11 libros en este orden: El murciélago, Cucarachas, Petirrojo, Némesis, La estrella del diablo, El redentor, El muñeco de nieve, El leopardo, Fantasma, Policía y La sed. Calificarlos es muy complicado, para mi los mejores son Petirrojo (sobre los nazis en Noruega) y El muñeco de nieve (Un asesino serial tremendo), pero cada uno tiene lo suyo. En El murciélago se presenta con toda su complejidad, pero novela a novela demuestra una capacidad para sobrevivir que nos hace adictos a él y disfrutarlo.

Leamos a Jo Nesbø, economista y músico de rock muy exitoso. Todo un superventas con más de 40 millones de libros vendidos y la adaptación de varias de sus novelas para series de televisión y cine. Es probablemente el más exitosos de la ola nórdica. Ciertamente podemos comenzar por cualquiera de su libros, pero yo recomiendo leerlo en orden para adentrarnos mejor en el personaje. Que lo disfruten…

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