Morelia y sus murales ocultos

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Expuestas en los espacios que brindaron los monumentales edificios coloniales a pintores que desarrollaron el muralismo en Michoacán y cuyos antecedentes se ubican desde 1932, subsisten obras de artistas estadounidenses que paradójicamente fueron los pioneros de esta corriente en el estado y que parecieran pasar inadvertidas entre los pinceles consagrados de Alfredo Zalce o Agustín Cárdenas.

Es el caso de “La Santa Inquisición”, obra de los pintores Ludins, Philip Guston y Reuben Kadish, plasmado en 1935 en el Museo Regional Michoacano y “redescubierto” hace algunos años para emprender con el mismo una labor de restauración; los murales de Marion y Grace Greenwood, “Paisaje y Economía de Michoacán” y “Hombres y máquinas” ubicados en el Colegio de San Nicolás y el Museo Regional Michoacano, realizados entre 1932 y 1934 y que se consideran las obras con las que inició el movimiento muralístico en el estado, al igual que “La Conquista” de Pablo O´Higgins, plasmado en 1962 en el Teatro Universitario José Rubén Romero.

Otras obras, de carácter civil, no impulsadas desde la política cultural oficial, persisten en algunos muros de edificios como el del Hotel Mintzicuri, dedicada a la historia del transporte, obra que ilustró lo que era el lobby del establecimiento y ahora lo ocupa un local con venta de comida rápida.

De acuerdo con Sofía Irene Velarde Cruz, autora de Entre historias y murales (Instituto Michoacano de Cultura, 2002), fue el general Lázaro Cárdenas del Río quien impulsó el muralismo en el estado, al encargar a varios artistas como Fermín Revueltas la ejecución de las primeras obras en 1931, lienzos que se ubicaron en el Salón de Actos del Palacio de Gobierno y que se conservan en el Colegio de San Nicolás, “Morelos en Apatzingán” y “El fusilamiento de Gertrudis Bocanegra”.

“El fusilamiento de Gertrudis Bocanegra”, Fermín Revueltas
“Morelos en Apatzingán”, Fermín Revueltas

En un contexto donde prevalecía la triada de los artistas mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, además de Lázaro Cárdenas el rector de la Universidad Michoacana, Gustavo Corona, impulsó al movimiento pictórico con la contratación de las hermanas estadounidenses Marion y Grace Greenwood, quienes ejecutaron “Paisaje y economía de Michoacán” en el Colegio de San Nicolás, y “Hombres y máquinas”, en el Museo Regional Michoacano.

“Paisaje y economía de Michoacán”, Marion Greenwood
“Paisaje y economía de Michoacán”, Marion Greenwood
“Paisaje y economía de Michoacán”, Marion Greenwood

A las obras de las hermanas Greenwood se sumó en 1935 el trabajo de los también estadounidenses Ludins, Philip Guston y Reuben Kadish, “La Santa Inquisición”, alentado por el rector universitario, obra en la que se ha destacado la dificultad de su ejecución al realizarse dentro de la estrechez de un espacio para el cual, incluso, es difícil su apreciación por el espectador.

“La Santa Inquisición”, Ludins, Philip Guston y Reuben Kadish

Velarde Cruz señala que Alfredo Zalce –quien en 1962 plasmó sus murales en el Palacio de Gobierno-, como director de la Escuela Popular de Bellas Artes, difundió los proyectos muralísticos y del Taller de la Gráfica Popular que en aquellos años se ejecutaban en el país. “Tan solo en el transcurso de los años de 1949 a 1951 se presentaron en el Museo Regional Michoacano 21 exposiciones” relativas al muralismo en boga, refiere la autora.  

Pablo O´Higgins ejecutó el lienzo “La Conquista de México” en 1962, en lo que fuera la antigua Rectoría de la Universidad Michoacana  y actualmente ocupa el Teatro Universitario José Rubén Romero, una obra que dentro del estilo clásico rompe con las técnicas tradicionales del muralismo. Nacido en San Francisco, California, se considera a O´Higgins como un artista emparentado con la diplomacia, debido a lo copioso de su obra que, al plasmar diferentes momentos de la historia, el paisaje y la realidad mexicanas, contribuyó al conocimiento de México más allá de nuestras fronteras.

Un mural en un hotel

Roberto Martínez García ejecutó entre los años 1963 y 1964 el mural “Historia del transporte” en lo que fuera el recibidor del Hotel Mintzicuri. Entre paisajes nutridos por una abundante vegetación y en el que se entrecruzan monumentos y fauna, el artista plasmó la evolución desde los mecapaleros que transportaban mercancías a cuestas y recorrían grandes distancias, campesinos y chinacos, hasta la aparición desde los primeros y más avanzados medios de transportación pasando por el ferrocarril, tranvías y aviones.  

En el área principal de acceso al hotel, el artista ejecutó la obra “Alegoría de Michoacán, la naturaleza o la medicina”, cuyo deleite está vedado por tenderetes de un comercio de ropa que coloca encima del mismo las prendas en venta, aunque carece de menos detalles como el plasmado en su “Historia del transporte”.

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