Mukai, Limbo y otros fraudes

Caliche Caroma

El bar de mala muerte que lleva por nombre Limbo regresa a las Morelias, a muchos les da gusto esta noticia, seguro porque pasaron noches divertidas, se enamoraron o simplemente salieron hasta las manitas de alguna de sus antiguas direcciones; hay que decirlo, los empleados de Limbo (que se remonta a los noventa) brindaron siempre un excelente servicio, es por ellos por lo que mucha gente añora al cinco letras. Por un lado, me trae buenos recuerdos este retorno, pero también hay malas experiencias, de esto último se trata este texto.

Erick Mauleón, empresario que, supongo, es quien administra Limbo 2019, también estuvo detrás del Mukai, La Vecindad, entre otros lugares. En Mukai comencé a tocar con el ensamble Purhembe D’jembe, circa 2006; la hice de mesero, luego quedé como pseudo encargado, hasta que hubo una pelea con los moradores de la casa del estudiante Lucio Cabañas, unas semanas después se cerró para nunca volver. Organizamos fiestas memorables, como el Día Lésbico Gay o los viernes de salsa con Matanzas Club, también había sábados de percusiones con Kandumba y un montón de clientes alcohólicos que querían escuchar la misma rola una y otra vez.

Conocí a Mauleón en Freedom, antro que estaba en avenida Enrique Ramírez Miguel, cerca de lo que hoy es la Plaza del Zapato, circa 1997-98. Él era mandil, una especie de capitán de meseros, y yo lavaba platos y vasos. Nuestra relación nunca llegó a amistad, pero trabajamos demasiado tiempo juntos, con todos mis errores pienso que fui un buen empleado, y para los sueldos que este cacique daba, incluso me considero explotado, los que con él trabajaron tendrán su versión, no hablaré por ellos.

El verdadero problema del fin del Mukai estuvo relacionado con el hartazgo de los vecinos de la calle Nicolás Bravo, años de meadas, asaltos y ruido pudieron más que cualquier otra cosa, suficiente recordar los “viernes de reggae”, en una de estas noches de paz y amor (sic) se realizó una redada y los policías encontraron de todo, se llevaron a varios, incluido el disyóquey, y el Erick pagó su buena multa. Mukai murió. Al mismo tiempo, el exitoso empresario abrió La vecindad y el Limbo de Aquiles Serdán, que luego se pasaría a la avenida Madero Oriente #652, Centro moreliano.

Una vez en Limbo de Madero, en el año 2012, le propuse a Mauleón organizar una fiesta de bienvenida de la Facultad de Filosofía, yo egresé en 2010 de esta institución, pero mantenía buenas relaciones con los directivos. La Facultad se interesó en el evento, trajimos a los compas de Luz de Riada, Ramsés Luna, Edgar Arrellín y compañía. El costo de la fiesta era de 20 mil pesos, con los que se pagarían los sueldos de las cuatro agrupaciones: los de CDMX, Ciudad Psilocybe, Juan Carlos Cortés y Monoplug, la mitad la ponía Filos y la otra mitad, así habíamos quedado, Erick Mauleón. No hubo contrato ni nada, hasta ese entonces confiaba en la palabra de este uei, pero ahí quedó la confianza y la deuda con las tres bandas.

Llegó el día, 24 de noviembre (anexo cartel y nota de periódico), la tocada estuvo buenísima, la asistencia, normal, el progresivo no atrae a las multitudes, estuvo decente, según yo, habrá que escuchar la otra versión. La Facultad de Filosofía aportó los diez mil pesos y Limbo nunca pagó. Estuve llamándole con insistencia, Mauleón nunca contestó. Se apareció a la una de la mañana y me dijo, en su papel de indignado, que no iba a pagar nada. Discutimos, él simplemente habló con la virgen y, muy orondo, se marchó.

Siete años después cuento esta historia, Luz de Riada dio por perdido el varo, me puse al tiro con ellos trayéndolos un par de veces más al Cactux, a las bandas locales aún les debo el dinero, situación que me apena mucho, saldaré la deuda en algún momento.

Limbo está en la memoria de un montón de gente como un buen bar, un sitio agradable, y no lo niego, así fue. Insisto en la atención del personal: Vinicio, Chino (Adrián), Dorian, Jonathan, Pimpollo, Marlén y un montón de nombres que ahora se me olvidan, ellos son y serán el Limbo/Mukai/La vecindad, sin duda, dignos antecedentes de los tugurios actuales, cualquier negocio con buena atención triunfa, ¿quién puede negar esto? Sentí la necesidad de exponer esto, hay que sacarse las espinas del pasado. ¿Difamación? Ya veremos, habló el ciego. ¡Que arda Troya!

Un comentario en “Mukai, Limbo y otros fraudes

  • el 11 mayo, 2019 a las 10:17 pm
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    Ya tiene camino andado este Mauleon, allá por el año 2015 participé en una Caravana Cultural con venía de SECUM, él y otros funcionarios de la Secretaría hicieron una AC para ganar ese proyecto de 1,000,000 a nosotras las talleristas ( y una rata Argentina que se coló) pensaban tranzarnos y no pagar dos y medio meses de trabajo ; pero tuvimos la fortuna de que nos despues de casi demandar nos pagarán. Considero que ese tipo de personajes deben ser desenmascarados para que no caigan más incautos es sus malos manejos.

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