Pájaros blancos: Loli Molina en Morelia

Caliche Caroma

Loli Molina, delgada como un diente de león, con su guitarra eléctrica, hace llorar a los más duros con el sonido que viene desde lo más profundo de su corazón. El viernes 3 de mayo estuvo en Amati, la cantante bonaerense de 31 años interpretó temas suyos y de otros autores a los que ella les rinde pleitesía, y qué manera de hacer reverencia con esa voz de terciopelo violento (cf. Juvenal Acosta). Noche moreliana con Buenos Aires soplando.

Acompañada en algunas canciones del baterista Hernan Hecht (X-Pression Quartet, A love electric, RHA trío, entre otros), Loli Molina logró que la gente callara para dejar escuchar cada roce de los dedos suyos con las cuerdas metálicas. Normalmente, y qué mal que sea normal, el público le presta más o menos atención a los músicos que se presentan en los foros morelianos, Amati ha sido la excepción en esta situación, y con la Loli el ambiente simplemente fue mágico, aunque suene sobado. Parecía un rito, en donde los feligreses estaban totalmente conectados con la divinidad y ésta, consciente de su potencia, acariciaba las almas y los hacía olvidarse de ellos mismos.

Foto: Michael Dunham

La autora de “Un bosque lleno de pájaros blancos” se mecía en el silencio de los asistentes. Guitarra, voz y la exacta batería de Hecht le dieron a la noche escandalosa de Morelia un poco de paz, un poco de nostalgia, un mucho de belleza hecha canción. Aplausos en la cola del último acorde, apenas unos murmullos, “oye, qué buena es”, hasta el mesero tuvo miedo de llevarle una botella de agua pues no quería atravesarse entre el sonido y el público. Loli le hizo la seña y él, tímido, dejo a sus pies el vital líquido.

No es la primera vez que Loli visita Morelia, la del viernes 3 de mayo fue la segunda presentación en el Amati. Duró una hora y media tocando, bajó del escenario y, obvio, la gente pidió otra. Ella no se hizo la difícil, le dio al respetable lo que quería. El lugar estaba lleno, al final los dueños estaban muy contentos y regalaron algunos mezcales para aplacar los latidos de los últimos borrachos (el que aquí escribe fue uno de ellos).

Foto: Michael Dunham

Se pueden decir muchas cosas de este concierto y mucho más de la bonita Loli, pero mejor vayan a escucharla directamente, tiene su sitio (http://lolimolina.com/) en donde pueden conocer más de su trayectoria, su vida y las participaciones que ha tenido con otros grupos, verbigracia, el Unplugged de Kinky en 2014.

Dejo, como fin de estas líneas, la letra de la canción que arriba menciono, sólo para darles una probadita a los que no la conocen:

Cuando miro para atrás
veo dibujos que hice sin pensar
eran deseos como líneas
que fueron armando un bosque
lleno de pájaros blancos
y de luciérnagas de noche
constelaciones que hablaban
y mi corazón pensaba

Cuando miro para atrás
veo dibujos que hice sin pensar
eran deseos como líneas
que fueron armando un bosque
lleno de pájaros blancos
y de luciérnagas de noche
y de galaxias estallando
en mi corazón brillando.


*Foto de portada: Michael Dunham

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