Rabindranath Tagore: El jardinero

Rabindranath Tagore

LVII

Oh Mundo, cogí tu flor.
Le estreché contra mi corazón y me hirió su espina.
Cuando se oscureció el día la flor estaba mustia, pero el dolor ha persistido.
Oh Mundo, muchas flores renacerán perfumadas y gloriosas.
Pero la hora de coger flores ya ha pasado para mí, y en la noche sombría me falta la rosa; sólo persiste su dolor.


LXX

Recuerdo que un día, cuando era niño, eché un pequeño barco de papel al arroyo. Era un caluroso día de julio, y yo estaba solo y encantado con mi juguete.
Hecho un pequeño barco de papel al arroyo.
De pronto, aparecieron unas enormes nubes tormentosas, el viento acudió en torbellino y empezó a llover torrencialmente.
Las olas de agua fangosa cubrirán el arroyo y arrastraron mi pequeño barco.
pensé amargamente que la tormenta no tenía otro propósito que destruir mi dicha.
Hoy, nublado día de Julio que se hace largo, recuerdo esos juegos de la vida en los que siempre perdí.
Iba a recriminar a mi destino por tantos fracasos, cuando, de pronto, he recordado El pequeño barco de papel que náufrago en el arroyo.


LXXIX

Me preguntó a menudo hasta qué punto pueden reconocerse el hombre y la bestia que no habla.
A través de que paraíso primitivo, en el amanecer de la lejana creación, corría el sendero donde sus corazones se encontraron.
Aunque su parentesco haya sido olvidado, no se han borrado las huellas pesó constante unión.
Y de pronto, en una armonía sin palabras, se despierta un confuso recuerdo y la bestia contempla el rostro del hombre con confiada ternura, y el hombre inclina sus ojos hacia la bestia con tierna indulgencia.
Se diría que los dos amigos enmascarados se reconocen vagamente bajo el disfraz.


Rabindranath Tagore (1861-1941), poeta, dramaturgo, músico y filósofo del movimiento Brahmo Samaj. Algunas de sus obras literarias son: El jardinero, El cartero del rey, Las piedras hambrientas y otros cuentos.

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