Tina Modotti, una probadita nada más

Raúl López Téllez

Una muestra del legado que dejara al país la fotógrafa Tina Modotti, a través de la entrega de 80 negativos por parte de quien fuera su última pareja, Vittorio Vidali, se expone actualmente en la parte alta del Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ).

De aquellos 80 negativos, se muestran 25 imágenes de la fotógrafa italiana, que llegara al país atraída por el activismo político del México posrevolucionario, al lado del también fotógrafo estadounidense Edward Weston.

De esos días y las calles llenas de marchas, con personajes como Diego Rivera y Frida Kahlo, no están las imágenes captadas por Modotti y algunas de las cuales fueron publicadas en el periódico El Machete, del Partido Comunista Mexicano, en un escenario que llevó a la artista a tomar posición al lado de las causas sociales y por la paz en el mundo. La Modotti activista y comprometida con el comunismo –y que le atrajeran la animadversión de las autoridades mexicanas, que utilizó incluso algunos desnudos captados por Weston para intentar expulsarla del país-, definitivamente no está en esta pequeña muestra de su trabajo.

El legado de Modotti permanece a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y en el caso de la muestra abierta apenas este 24 de julio, se concentra en algunos autorretratos fechados en 1923, además de temáticas ligadas a elementos sociales y figuras populares, como “Nilo con sombrero de palma” (1928), “Mujer con jícara en la cabeza” (Juchitán, Oaxaca, 1926), “Manos con pala (1927) y un retrato de Edward Weston, con quien recorría mercados, plazas, montañas, pueblos alejados y los rostros de un México profundo que en aquellos años atrajo la mirada de artistas y escritores extranjeros, en suma, una visión más a flor de piel que la que nos deja la serie de azucenas, lirios y ensayos sobre entornos geométricos y de simetrías encontradas al azar (“Postes con cables”, 1924, y “caña de azúcar”, 1926).

Del legado de Modotti como fotógrafa se habla incluso de su alcance hacia Manuel Álvarez Bravo y la posterior escuela de la fotografía mexicana que ubicó en la calle y lo cotidiano una fuente temática inagotables. De la Tina comunista, queda tal vez aun el reto de visibilizar el papel de quien bajo el cobijo del Socorro Rojo Internacional, más allá del retrato que hizo de ella Elena Poniatowska en su Tinísima.

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