Todo sea por el blues

Wendy Rufino

Cerca de media noche, se dibuja la silueta de Charly Blues acercándose con su sombrero negro de lado y su caminar despreocupado sobre la calle Abraham González de la colonia Obrera. “A cinco casas de aquí nací, este es mi barrio” asegura riendo para sí mismo mientras abre un portón. Caminamos por un largo zaguán hasta la puerta que señala como su morada, dentro, unas escaleras en penumbras suben hasta su cuarto.

Posters con presentaciones de amigos, antiguas tocadas con la Chris Sánchez Blues Band, imágenes de Chicago con sus resplandecientes edificios, y una fotografía desteñida de sus padres, dan vida a su cuarto. “Tomen asiento, dejen pongo algo de música” Charly toma algunos discos de blues de una mesilla, y coloca un álbum en su viejo estéreo, se trata de una compilación de bluseros de piano. “Acá voy poniendo los discos que ando escuchando. Pero tengo mi clasificación de bluseros negros, blancos y rock, claro tengo más blues que otra música”.

Charly toma una “bacha” y se sienta a la orilla de su cama sin dejar de sonreír mientras el cuarto se va impregnando de blues. “Ya solo me faltan 500 pesos más para completar la renta” suspira para sí y continúa con su clásica sonrisa “pero el blues al escucharlo hace que todo mal momento lo tome con más calma. Los hubiera no sirven de nada, lo mal vivido de todas formas siempre te va a dejar una huella profunda. Todo sea por el blues”. Le baja el volumen a su maltrecho estéreo, saca su armónica y la acaricia suavemente, comienza a tocar para nosotros.

Su cuerpo se tuerce con las vibraciones que se desprenden de la armónica, no hay teatralidad en sus movimientos, sus ojos se mantienen cerrados, su cuerpo está relajado pero por momentos es una extensión del sonido, Charly se vuelve convulso, alegre y de golpe torna ensimismado sosteniendo las ondas, la tristeza se sacude y va calmándonos a todos.

¿Por qué te dicen Charly Blues?

“Considero que la gente me empezó a decir así porque desde que me conocen aquí en Morelia y desde antes de ir a Chicago, pese a que tenía situaciones que me lo impedían los pocos momentos que agarraba la armónica, la gente me veía con ella en la boca, hasta la fecha, sólo que ahora sí me dedico a lo más que amo que es el blues junto con la banda. Y la gente que me veía antes y ahora, comenzó con lo de Charly Blues”.

¿Tocaste blues en Chicago?

“No, yo allá estuve en otras circunstancias, trabajaba casi doce horas, solo tocaba la armónica para mí. Pero tuve la suerte de tocar con unos músicos callejeros buenísimos, pudieron haber destacado por su calidad pero estaban atrapados en el vicio, nomás trabajaban para eso. Yo siempre traía la armónica conmigo, pasaba por ahí y escuché que tocaban blues, entonces comencé a rasgar, en respuesta me llamó un negro ya mayor ‘Ey, you come here’ se me quedó viendo y me dijo en ingles ‘a poco sabes tocar la armónica, pero tú eres mexicano’, le digo ‘sí, yo amo el blues’. Nos reímos y seguimos tocando. Son cosas que no se olvidan”.

¿Cuál fue el primer blues que escuchaste?

“Tenía seis años, no se me olvida ni creo que se me vaya a olvidar nunca. Mis hermanos los mayores, estaban escuchando un disco de acetato y curiosamente al estar el disco en desarrollo, escuché que empezó una rola y sentí ese jalón, se trataba de Willie Dixon, ‘You shook me’. Fue una cosa que se arraigó en mi personalidad sin yo ser muy consciente a esa edad.”

¿Qué canción te emociona?

“Es ‘Caress me baby’ de mi gallo bravo Jimmy Reed. Es una canción que se la puedes dedicar a una esposa, una amiga, un amante, a todas juntas sí se puede. Ahora que estoy divorciado y han pasado los años, me gusta más la rola, me hace revivir ciertas cuestiones. El mensaje es muy apasionante”.

¿Cuáles bluseman son importantes para ti?

Me gustan infinidad de bluseros, pero lo más interesantes están los Delta Blues porque introdujeron la guitarra como Elmore James, Robert Johnson. De los cuarentas para acá ya cuando las leyendas de blues decidieron hacerlo más eléctrico, que le dieron otro sabor como Magic Slim, Muddy Waters, Willie Dixon, Jimmy Reed, Luther Allison y Buddy Guy, la leyenda que queda del blues de esos tiempos. Hay muchas figuras”.

¿Por qué consideras que tocar blues, sigue siendo importante?

“Yo creo que los sonidos del blues son tan mágicos que en algún momento tuvo que llegar un sonidito de esos en la música tradicional y en la manera de expresar su sentir, su dolor y su alivio. En una ocasión, hace siete años más o menos estaba tocando violín en el Cactux Don Elías, violinista de pirekuas, tenía 92 años, terminando ahí nos fuimos a seguir la fiesta a otro lado, entonces mientras escuchábamos a Jimmy Reed, el señor Elías para la oreja y automáticamente canta “Porqué me abandonasteee” cuadradito con la rola soltó su sentir. Eso no se ve todos los días, concluí que el feeling del blues le llega a cualquier tipo de música. Por eso es importante seguir tocando blues, para mostrarle a Morelia esta cultura y que sigan naciendo bandas, no se trata de competencias es solo blues. Cuco Sánchez, casi nadie lo sabe pero tiene un disco que se llama Cuco Sánchez Blues, cuándo escuchó el blues, no lo sabemos, el blues ha estado en todos lados, tenemos que seguir tocándolo”.

¿Qué tocada de blues es la que recuerdas más?

“Ahorita recuerdo el Noveno Encuentro Nacional de Blues, en el Centro Cultural José Martí, asistían 25 bandas de todo el país. El público sumaba cerca de 4000 personas, nosotros cerrábamos después de Follaje, la banda de casa y además ya unas de las bandas de blues más tradicionales de México, teníamos un paquete bien grueso, salimos al escenario como Chris Sánchez Blues Band, a la tercer rola ya los traíamos bien locos, al final tocamos justamente ‘Caress me baby’ y la gente enloqueció con el solo de mi hijo Chris y yo, él con la guitarra, recibir esa reacción fue muy bonito. Nos dimos cuenta que lo que hacemos con pasión, es valorado en terreno ajeno también.

¿Qué es el blues para ti?

“El blues es mi vida y mi integridad. Te hace soltar tus tristezas, te da el ánimo y las fuerzas para reflexionar que tipo de problemas hay que resolver, a ese grado llega a ser el blues para mí. Después de librar broncas muy gruesas, donde me tocó bailar con la más fea en un país tan torcido, trato de estabilizar esas emociones a través del blues, que para mí es un alivio del alma, una especie de medicina para el alivio de las emociones. El blues me ha curado todos mis males incluso del cuerpo, me hace olvidar el dolor físico, claro que también mi homeópata me ha ayudado, pero el blues hace que sueltes esa parte negativa, y te retroalimenta con sus sonidos, te revive. Me hace decir ni madres la vida es vida y hay que disfrutarla.

¿Te consideras un bluesman?

“Yo no soy un bluesman, considero que el término pertenece a un género y cultura construida a base del dolor y la esclavitud de los negros, me quito el sombrero ante ellos. El blues es universal claro, pero el bluesman es de ellos. Yo soy solo Charly Blues”.

Un comentario sobre “Todo sea por el blues

  • el 22 marzo, 2019 a las 2:58 pm
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    Justo es que viren la mirada a la vida y obra de Charly blues; conmovedora redacción de una leyenda de la ciudad que habito.

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