Transporte con Seguridad

Jesús Alveano H.

La vida moderna, ha traído una serie de consecuencias inesperadas; “externalidades”, dicen los economistas; se trata de efectos negativos, no planeados por la producción, distribución, y uso de bienes y servicios.

Así por ejemplo, la producción de alimentos, que ofrece una respuesta a la necesidad de alimentación humana, acarrea riesgos como intoxicaciones por plaguicidas y herbicidas en quienes trabajan en el campo.

O el uso de medicamentos contra el Cáncer, si bien le salva la vida a muchas personas, resulta inopinadamente en sufrimientos y una muerte muy dolorosa, en otros.

Con el transporte sucede una cosa similar: el automóvil particular, el transporte urbano, el metrobus, el trolebús y el metro, si bien permiten la movilidad humana, dejan a su paso una cauda de lesiones y muertes ingentes.

Por ello, vale la pena observar con detenimiento las diferencias entre los vehículos y su peligrosidad relativa.

En un estudio realizado en España (Balester y Peiró, 2008), se compararon las lesiones y las muertes producidas en accidentes de tránsito por automóviles, camiones, bicicletas, motos, peatones, tanto en carreteras como en las ciudades.

En carretera –por ejemplo-, los automóviles produjeron 1,677 muertes, 6,090 lesiones graves y 23,741 lesiones leves en ese año. En las ciudades, los números fueron 565 muertes, 3,088 lesiones graves y 16,628 leves. Ello significó 57.9%, 55.5% y 68.8% entre los hombres: los porcentajes más altos de mortalidad y morbilidad entre todas las formas de transporte; en mujeres, las cifras fueron peores.

En las ciudades, las motocicletas fueron las más peligrosas: 233 (40.7%) muertes, 1,720 (53.22%) lesiones graves y 16,059 (44.8%) leves.

En el extremo de la seguridad, aparece en primerísimo lugar la bicicleta, en las carreteras: 2 decesos (0.3%), 16 lesiones graves (0.4%) y 56 leves (0.3%) respectivamente. El segundo lugar en seguridad, lo ocupan los autobuses, con 11 fallecimientos (1.5%), 69 lesiones graves (1.7%) y 481 leves (2.5%).

En la ciudad, los guarismos son algo diferentes, ya que lo más seguro son los autobuses: 1 muerte (0%), 9 lesiones (0.2%) y 341 leves (0.9%). Las bicis ocuparon el segundo lugar en la seguridad, con 3 muertes , 21 lesiones graves (1%) y 230 leves (1%).

El peligro mayor en las ciudades, en España en ese estudio, se ubicó en las ciudades, entre las mujeres, peatones: 161 decesos (74.2%), 1,023 (51.1%)  lesiones graves y 4,050 leves (19.1%).

En México, suceden cosas similares: el auto particular es el transporte de mayor peligro, seguido muy de cerca por las motocicletas.

La bicicleta y los autobuses –por su parte-, resultan los medios más seguros, aunque haya la percepción en contra de la bici. El autor ha usado la pequeña reyna (así le dicen los franceses), por espacio de más de 30 años, sin tener nunca un accidente de tráfico.

Todo lo anterior, invita a repensar las prioridades en materia de vialidades y de preferencias para el tipo de vehículo que se usa para la movilidad ¿no lo cree?

 Agradeceré sus comentarios a: jesusalveano@gmail.com

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