Tras cuatro años embodegado, inicia restauración de Retablo en Huiramangaro

Raúl López Téllez

Luego de permanecer almacenado desde el año 2015, este martes se firmó un convenio para el inicio de la restauración del Retablo Mayor del Templo de Santa María Huiramangaro, comunidad del municipio de Pátzcuaro, edificación estilo mudéjar del Siglo XVI y única de las obras religiosas que preservan su carácter original en la zona lacustre y la Meseta Purépecha, cuyo rescate integral será parte de un proyecto a futuro si se mantiene la voluntad y los recursos para ello.

Huella que dejaron los franciscanos de su establecimiento en la que fuera “cabecera de partido” que incluía las comunidades de Ajuno, Zirahuén y San Juan Tumbio, la edificación permaneció  como mudo testigo del éxodo poblacional que desoló a esta comunidad por la pérdida de los ojos de agua en el lugar, alrededor de 1679, momento en el que la cabecera pasa a ser Zirahuén, y que indirectamente generó que los bienes en su interior se mantuvieran por ausencia de pobladores y recursos económicos mientras transcurría el Concilio de Trento, que dispuso cambios en la disposición espacial de los recintos religiosos, que en este templo fueron acatados mucho después con modificaciones en el Retablo mayor, que se desmontó en el año 2015 y desde entonces permanece embalado.

Rerablo, imagen proporcionada por el INAH

“El retablo se baja producto de una intervención que se hizo por la Secretaría de Cultura en el 2015, que arregló el problema del muro testero, motivo por el que se baja el retablo para su desmembramiento, un ensamblado con los diferentes elementos, no se rompió absolutamente nafa, ni siquiera un lienzo, se embaló y se encuentra ahorita colocado bajo la protección de una de las salas del curato”, señaló la perito restauradora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Laura Elena Lelo de Larrea López, quien precisó que “es más fácil restaurarlo a nivel de piso y después volverlo a recolocar”.

Otras partes del conjunto religioso dedicado a la Señora de la Asunción ya intervenidas en el año 2016, son cuatro pinturas de caballete ya restauradas, y además faltan las esculturas “que complementan el mensaje iconográfico” del Retablo.

De acuerdo con la especialista, el asentamiento del templo, datado en 1530 a 1535, no implica que se haya construido en un solo periodo, pertenecería a la segunda época de poblamientos en Michoacán; la primera fue, cuando llegaron los franciscanos a Tzitzuntzan, que “permanecen un año allí alrededor de 1526-27, y luego cuando salen a los pueblos circunvecinos al lago de Pátzcuaro, y uno de ellos es aquí”, dice frente al atrio donde se han reunido algunos comuneros y autoridades del lugar junto con funcionarios de la Secretaría de Cultura y del Ayuntamiento de Pátzcuaro.

Con el Concilio de Trento, alrededor de 1543, hay un cambio en la Liturgia; como Huiramangaro se construyó antes de este Concilio, mantuvo y conserva “elementos de bienes muebles de la misma arquitectura que no podemos ver en otros templos, que aquí se conservaron”, ya que  el éxodo de sus habitantes por la pérdida de las fuentes de agua hacia Zirahuén, dificultó tener recursos económicos para cambiarlos y se mantuvieran como han llegado hasta hoy, no exentos de riesgos, como el haber pintado parte de su estructura interna con pintura vinílica.

El retablo principal tiene una iconografía que cambió posterior al Concilio de Trento: en la parte central donde ahora se ubica la virgen de la Asunción, se encontraba una imagen del Cristo en Majestad –Jesús con un libro en la mano y con la otra bendiciendo-, “iconografía que quedó en desuso a partir del Concilio de Trento a mediados del siglo XVI, pero el resto de elementos se mantiene”, con las pinturas de cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Juan y Lucas.

La perito señaló en el interior del templo, los vestigios de pinturas originales que esperan a ser descubiertas en otra parte del proyecto y que se prevé a futuro, donde destacó ángeles, rostros y figuras apenas revelados que permiten apreciar que su vestimenta incluso corresponde a modelos orientales y no a los típicos de la zona, en lo que denominó una influencia “medieval”

“Huiramangaro termina el siglo XVIII todavía con piso de tierra; hubo una remodelación, se le colocó una nueva pintura en el siglo XX, que está evitando poder ver la pintura original de las arcadas, del plafón policromado, que no es un artesonado, es tan sencilla su estructura, incluso del propio retablo que se va a intervenir”.

Joselia Cedeño Paredes, una de las dos restauradores a cargo del Retablo, señaló que la tarea de iniciar la restauración era necesaria “ya que lleva muchos años almacenado, guardado” y no en su lugar original. “La misma comunidad tenía la necesidad de recuperar su Retablo”, destaca en cuanto a su relevancia religiosa y social.

En el 2016, señaló, se restauraron los cuatro cuadros del Retablo de los evangelistas, que habían sido cubiertos con pintura vinílica “y se recuperaron las facciones de los personajes”.

Sobre el Retablo, del que destacó que también fue pintado de blanco con pintura vinílica, señaló que lo van a intervenir por partes y lo van a ir montando; su ensamblaje facilita que no necesite de otras estructuras, excepto una viguería que lo soporte para evitar se desplace hacia adelante. Los trabajos son una limpieza, “para retirar polvo, mugre, elementos ajenos a la obra”; una consolidación de la madera con adhesivos y una previa fumigación para eliminar insectos que no dañen ni la policromía ni la hoja de oro, al igual que reponer algunos elementos faltantes y sin descartar “algunas sorpresas”, como el hallazgo de ciertas figuras como ya lo había señalado Larrea. En la restauración, dijo, “se usan materiales orgánicos, similares a los de la obra y que previamente ya han sido revisados y avalados por el INAH”.

En la firma del convenio para iniciar la restauración del Retablo que tendrá un costo de un millón 220 mil pesos, participaron Claudio Méndez, titular de la SECUM, el alcalde de Pátzcuaro, Víctor Báez, el representante del INAH, Marco Antonio Rodríguez Espinoza y el presidente del Patronato de la comunidad, Marco Antonio Villegas García, quien señaló que Huiramangaro esperaba que se diera continuidad a un proyecto integral de restauración. “Ojalá sigamos trabajando los siguientes años”.

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