“Un suicidio a puñaladas”, una comedia en tiempos violentos

Raúl López Téllez

En tiempos en los que la violencia y corrupción policial se encuentran a la orden del día en nuestro país, una comedia de detectives trae a reflexión este síntoma de la descomposición del sistema político, en un montaje que le da espacio los mitos de otros investigadores, los que de verdad luchan contra el crimen y la delincuencia, figuras forjadas en la literatura y el cine noir donde no se puede dejar fuera a la misma Pantera Rosa.

De “Un suicidio a puñaladas”, montaje de Artemática Producciones y Espacio Vacío Teatro que se presenta los fines de semana en La Casona del Teatro en esta capital, Gunnary Prado, encargada de la dirección escénica, señala que se basa en un texto del argentino Martín Giner, 75 puñaladas (El caso de un sospechoso suicidio), con adaptación de Ricardo López, actor, además de su propia aportación “para ponerlo en nuestro contexto político” en los años 90 y hasta hoy día: la corrupción de los cuerpos policiacos.

La obra de Giner es una comedia de detectives, con el vigilante de un invernadero y un investigador; el eje es un homicidio y descubrir al autor, donde se expone la corrupción al interior de la policía, y en la “que a veces no se puede distinguir entre el policía y el delincuente”, enfoque del autor, en el que “yo también me enganché, que es vigente, esta interlocución con nuestro contexto a partir de una frase: en México todos los policías son delincuentes hasta que se compruebe lo contrario”.

Señala que la corrupción actual “habla de un historial” que explica su vigencia hasta nuestros días. El año de 1994, dice, fue “muy crucial, crítico, neurálgico, como en ese año se manifestó una debacle del sistema judicial en nuestro país, porque en ese año ocurrieron cosas muy importantes como el levantamiento zapatista, el atentado contra Colosio, el asesinato de Francisco Ruiz Massieu que se le adjudica al hermano de (Carlos) Salinas (de Gortari); hubo magnicidios y eventos muy importantes y la respuesta que daba el aparato judicial y político era de burla, sólo maquillaje y evadir porque ellos mismos estaban involucrados”, apunta. “Ahí algo se rompió definitivamente y es lo que se supones se está intentando reconstruir; estamos hablando de 36 años de complicaciones”.

La obra de Giner, “está al estilo de los detectives clásicos, a lo Sherlock Holmes”, ambientada en los años 30, lo que le dio la idea con su adaptación, de plantear en la musicalización los temas de los personajes populares del género, a través de una selección musical que son los soundtracks de sus películas, clásicos, “un pequeño homenaje desde Psicosis de Hitchkock, del Halcón Maltés hay varias, por supuesto la Pantera Rosa”.

Dice Prado que para Giner no hay solución a la corrupción: el ciudadano y la sociedad “aprende” de actos corruptos como la impunidad, los sobornos, el encubrimiento, y que por la experiencia que han vivido los países latinoamericanos con golpes militares y dictaduras, “toda la violencia que han experimentado ha sido directa, del Estado”. En el contexto actual en México, la corrupción es el eje de un gobierno, “por lo menos el presidente (Andrés Manuel López Obrador) lo repite y lo repite, que su propósito principal es erradicarla y dice que puede hacerlo y lo que cuestiono en la obra es eso, esa seguridad con la que se está afirmando que se puede erradicar la corrupción”.

Apostarle a espacios diversos

El proceso para llegar a este montaje parte desde hace dos años más o menos, con un trabajo conjunto con Eduardo Guízar, productor teatral, en una colaboración que le propuso como directora dentro de un circuito que define como “más de entretenimiento, más comercial”, como lo es la propia Casona del Teatro.

La apuesta de montajes en espacios diversos, dice la actriz y directora, le representó un reto que considera general en el gremio, al “no tener esa conciencia, nos ubicamos en espacios específicos, o porque son de un formato muy voluminoso que no pueden viajar o están muy adheridos al espacio en que se hicieron y sólo ahí se pueden presentar”.

De este trabajo conjunto surgió “El amor a los 40. Confesiones y secretos”, comedia “muy de adultos, toca temas como subidos de tono sobre la sexualidad, la pareja, muy divertida; la gente se engancha muy rápido, yo digo, a todos nos duele donde mismo”, dice entre risas sobre la obra que está próxima a cumplir los dos años, “con funciones constantes y muy buena respuesta”.

Defiende que las propuestas de calidad se encuentran en escenarios que ciertos públicos solo identifican con tendencias comerciales. “Ese es un reto que tenemos la gente de teatro, romper esa barrera” de que, en su caso, se le identifique sólo para ciertos géneros. “Puede haber una variación de estilo, de temas, pero creo que artísticamente y profesionalmente tú tienes que enfrentar a todo de la misma manera, responsable, sesudamente, independientemente de si estás montando un Shakespeare o lo que sea”.

Cuando se logre empatar puestas de calidad con grupos y actores comprometidos, se atraerá a su vez a los públicos que verán una obra entretenida, con calidad, o bien responde de acuerdo a la naturaleza de cada uno de los foros existentes en la ciudad, confía.


“Un suicidio a puñaladas”, montaje teatral de Artemática Producciones y Espacio Vacío Teatro. Jueves, viernes y sábado de agosto y hasta octubre, La Casona del Teatro, Aquiles Serdán 35, Centro Histórico, 20:30 horas. Dirección: Gunnary Prado. Actuaciones de Eduardo Guízar y Ricardo López. Costo de 150 pesos. Público: Adultos. Teléfonos de contacto para reservaciones o mayores informes: 443 350 1818 y 443 317 4920.

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