Xabier Lizárraga: pionero del activismo gay en México

Eduardo A. Chávez

En una narrativa que entrecruza constantemente la Historia y la Biografía, Xabier Lizárraga Cruchaga, destacado antropólogo físico e icónico activista gay, “una académica muy mamona”, como se refiere a sí mismo, sostuvo un diálogo con una veintena de jóvenes animosos de escucharlo y de construir colectividad desde la disidencia sexual en el conversatorio “Sexualidades no hegemónicas”.

La cita se llevó a cabo el martes 3 de septiembre en Burlesque, bar LGBT ubicado en el centro histórico de la ciudad de Morelia: “Un lugar al que ya habíamos venido a bailar y perrear, pero nunca a platicar”, dijo una de las asistentes en la misma línea del discurso que dio Diego Esquivel, quien junto con Andrés Cósmico organizó el evento, en torno a la necesidad de apropiarse colectivamente de los espacios públicos para posicionar sus sexualidades, sus cuerpos y sus disidencias.

En sus intervenciones, Xabier abordó temas que van desde la historia de las marchas del orgullo en México y sus críticas a la manera en que actualmente se llevan a cabo, hasta su posicionamiento sobre la “sopa de letras” de la diversidad, pasando por su experiencia con las drogas en la década de los 60 y su amistad con Osiris, personaje histórico en el que está inspirado el protagonista de El vampiro de la colonia Roma, novela de Luis Zapata que ha sido considerada un clásico de la literatura homosexual en México.

El colectivo Lambda y la primera Marcha Gay

Para dar inicio al diálogo, el invitado habló de cómo fundó uno de los primeros colectivos gay del país. Luego de haber asistido a una manifestación del orgullo en Barcelona (“¡Antes que la de Madrid!”) y que fue reprimida, esto apenas unos años después de la muerte de Franco, regresó a México y fundó el colectivo “Lambda”. El nombre tenía un simbolismo que da cuenta del amplio conocimiento cultural de Xabier, ya que hacía referencia al Sagrado Batallón de Tebas, un ejército de la antigua Grecia conformado solamente por amantes; en sus escudos de guerra estaba grabada una lambda, letra del alfabeto griego de la que se apropió este colectivo para nombrarse.

Junto con el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) y el colectivo de lesbianas Oikabeth, Lambda organizó la primera “Marcha del Orgullo Homosexual” que se realizó en la Ciudad de México el 26 de junio de 1978. A sus 71 años de edad se lamenta de aquello en lo que a su juicio se han convertido las manifestaciones del pride parade, pronuncia exagerando el extranjerismo: “Hoy las marchas son un espectáculo publicitario. Ahora ves los logos de Citibanamex y Bancomer… ¡Las marcas nos usaron como muro para su publicidad!”

Señaló que hubo un gran aprendizaje durante la primera Marcha del Orgullo Homosexual en México, en la cual participaron el FHAR, Oikabeth y Lambda: “Nos chamaquearon. Queríamos marchar por Reforma y los policías nos condujeron por la calle paralela, así que terminamos caminando por un ladito para que nadie nos viera”. En la segunda (1979) se organizaron mejor: “No le pedimos permiso a nadie, les avisamos y listo. Los derechos no se piden, ¡se arrebatan!” Para la tercera ocasión “nos confiamos” y fue muy poca gente: “Ha sido un largo camino. Pero todo tiempo pasado fue más duro”, dijo con rostro críticio frente a las manifestaciones tal como se hacen ahora: “A mí pride me suena a precio, ¡y yo cuesto muy caro!”

Orgullo gay: la vuelta al origen       

Después de su participación en el colectivo Lambda fundó el Grupo de Guerrilla Gay (GGG, pronuncia las siglas y ríe: “Nunca se te va a olvidar el nombre”). En tanto “guerrilleros” hacen una crítica a las formas de organización institucionalizada que se adoptan desde las asociaciones civiles, por lo que apuestan por una organización más espontánea: “Nos dedicamos a acciones concretas en momentos importantes”. Lo único que permanece en el paso del tiempo es una dinámica que comenzó a llevarse a cabo todos los martes en “El taller”, un histórico bar gay de la Ciudad de México fundado por Luis González de Alba, actividad que hoy se lleva a cabo en la cafetería “Voces en tinta” bajo el nombre de “El taller de los martes”.

El otro pilar del colectivo GGG es su reivindicación de lo gay como alegría y gozo, pero también como una vuelta al origen del orgullo: “¡Basta de sopa de letras!”, dice con respecto a las siglas LGBTTTIQA+ que pretenden incluir a todo el espectro de la diversidad y la disidencia sexual, pero que, a su juicio, incurren en varios errores y hasta contradicciones: “Poner ahí la Q es no entender la ‘o’ por lo redondo. Lo queer es la negación de la identidad: ¿cómo puede entonces hablarse de una identidad queer?”, a lo que añade: “Como académico debo decir que no existen personas asexuales, porque todos tenemos sexo. Puede haber personas anaeróticas (que no les importa el erotismo) y de esos sí hay, pero no asexuales”.

Como anécdota cuenta que cuando se pensaba en incluir la ‘I’ (intersexuales) él pidió que no se hiciera a nombre de ellos, que le tocaba a ese sector defender su inclusión en la “sopa de letras”: “De repente se ve una mano y una chava dice que ella era intersexual. Entonces me callé. Cuando comenzaron a preguntar qué significaba ser intersexual yo les expliqué que era una condición de tener ambos genitales desarrollados o parcialmente desarrollados. Cuando dije eso, la compañera dijo que ella no era eso, que ella era una intersexual filosófica”, ríe. En su opinión, el término “gay” y la bandera del arcoíris bastan para incluir a todas las diversidades.

El diálogo fue tan ameno que Xabier se permitió compartir su experiencia por las drogas: “Desde muy joven me di cuenta de que lo mío no era la marihuana. Pero sí le hacía a los poppers”, una droga asociada al aumento del placer sexual y muy utilizada históricamente por el colectivo gay. También contó que conoció a Osiris, el personaje histórico que dio vida a Adonis García, protagonista de El vampiro de la colonia Roma: “¿Qué les digo? Pues sí… Fuimos amiguitos”. La audiencia escuchaba y reía constantemente.

“Mi directorio se convirtió en obituario”

Uno de los momentos más sensibles de la charla fue cuando, a raíz de una pregunta expresa del público asistente, Xabier tocó el tema de la lucha contra el VIH y de cómo en la década de los 80 el SIDA comenzó a tomar la vida de muchos de sus amigos y compañeros: “Antes de tener celulares teníamos algo que se llamaba directorio. Ahí poníamos los nombres de nuestros amigos, sus números y hasta sus domicilios. Pues hubo una época en la que yo visitaba las funerarias tres veces al mes, así por mucho tiempo. Entonces le ponías una cruz a un lado del nombre de quien acababa de fallecer. El SIDA hizo que mi directorio se convirtiera en un obituario”.

A propósito del tema de las muertes y los crímenes, extendió la invitación para replicar en Morelia una “Marcha del Orgullo Crítico” que se efectuaría el 16 de noviembre del presente año. La fecha toma como referencia el famoso “Baile de los 41” (18 de noviembre de 1901) un escándalo mediático en la época porfirista en el que se dio a conocer que un grupo de 41 personas fueron detenidas por travestirse y llevar a cabo una fiesta en un domicilio particular, en el ámbito privado. La invitación respondió a la necesidad de no perder el espíritu de crítica y denuncia frente a los discursos y los crímenes de odio contra la diversidad sexual: “A mí me encantó lo de la diamantina, así que queremos salir con escopetas de esas con las que tiras cintas de colores al mismo tiempo que salimos con moños negros para conmemorar los crímenes. Se trata de hacer ruido, no vandalismo, aunque si se tiene que volver a hacer, se hará”.

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